4 abr. 2013

Crónica de un joven un tanto pedante || "Retrato del artista adolescente", James Joyce

[Puntuación: 2/5]


Nunca antes me había atrevido a afrontar a James Joyce. Saber que el mastodonte Ulises era suyo me provocaba una gran parálisis cada vez que veía su nombre en las estanterías o en cualquier blog. Sin embargo, Aramys, de Viaje alrededor de una mesa, se atrevió a hincarle el diente a la novela y, lo que parecía todavía más imposible, a terminarla. Eso me dió ánimos con respecto a Joyce. Pero no los suficiente como para ir directa a la guerra. ¿Qué he hecho? Pues bien simple: elegir otra novela que tiene por protagonista a Stephen Dedalus, quien repite también en Ulises. Retrato del artista adolescente es mi preparación para lo que algún día me atreveré a leer.

La trama se sitúa en Irlanda, a principios del siglo XX. Comenzamos conociendo a Stephen Dedalus cuando tan sólo es un niño pequeño y todo nos es contado a través de un narrador externo pero que se adecúa a la edad del protagonista. A través de los cinco capítulos de los que consta la novela, veremos al niño crecer y convertirse en adolescente, pasando por el internado de jesuítas, teniendo que afrontar los problemas de solvencia económica de su padre, manteniendo sus primeras relaciones con prostitutas y arrepintiéndose enormemente por ello ante Dios. Todas sus dudas religiosas, espirituales. Todas sus reflexiones sobre el arte y la vida. Todos sus amigos, amores y enemigos. Todos estos aparecerán a lo largo de las páginas, haciendo que Stephen se vea obligado a crecer y hacerse un universitario de ideas propias y con una voz. Llegará a descrubir su vocación de artista, incluso.

A nivel de los personajes, estos entran y salen a excepción del propio protagonista, que es la constante que mueve la historia. O mejor dicho, él es la historia en sí. Él es el centro y la razón de ser del libro. Es su vida la que vamos conociendo poco a poco y su evolución como persona es lo único importante entre todos los hechos narrados. Qué saca de cada experiencia y cómo le van afectando sus vivencias. Pero, lejos de haberle cogido cariño, el pasar tanto tiempo con Stephen no hizo otra cosa que le cogiera manía. Siendo bastante pedante, sobre todo hacia el final, y algo desesperante la mayoría de las veces que se veía ne la tesitura de actuar por su cuenta y riesgo, convirtió la lectura en algo que no disfruté demasiado y que me tenía que obligar a hacer cada noche antes de dormir.

Por otro lado, la prosa de Joyce no ayuda demasiado a hacer más digerible la experiencia. Su prosa, a menudo liosa, iba de un lado a otro sin aviso. A menudo me encontraba perdida entre pasajes, entre escenarios que no tenía ni idea de que hubieran cambiado. Si no hubiera sido por internet, creo que no me habría enterado del todo de la historia. Además, recuerdo como especialmente tediosos los pasajes del tercer capítulo donde se reproducen íntegramente los sermones del cura en misa. Encontrarte por las buenas con toda una retaíla de páginas en las que se habla sobre el pecado original hasta la saciedad para luego desembocar en que Stephen está muy preocupado por si se habrá condenado al realizar ciertos actos, es, cuanto menos, desesperante. Dudo que a alguien le pille por sorpresa si digo que me salté páginas enteras en las que sólo aparecía un sermón religioso que me resultaba excesivo y que, desde mi punto de vista, su única función era llenar espacio.

Resumiendo, me alegro de haber leído este libro, sobre todo para quitarme de encima el miedo que sentía por el autor. Pero, sin lugar a dudas, puedo afirmar que no es ninguna lectura ligera ni fácil, a pesar de no contar ni con 300 páginas de extensión. Con un vocabulario culto y estructuras sintácticas complejas, a veces me faltaba el aire (figuradamente, claro) cuando leía. Una experiencia entre la agonía y el gozo, así podría definir lo mío con Retrato del artista adolescente.

10 comentarios:

  1. Uff, te entiendo. Me paso así cuando empecé a quitarme el miedo con Virginia Woolf y empecé a leer Ms.Dalloway, que me resulto una gran decepción, aunque aún no me rindo con ella.
    Y ni hablar de Joyce, ya te contaré cuando empiece con el.


    Saludos.

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    1. Yo con Virginia Woolf empecé por "Una habitación propia" (en inglés xD), pero es un ensayo, no una novela. Aún así, me gustó bastante, y aunque la forma de escribir es algo densa, una vez que me acostumbré, se hizo muy llevadera la lectura. Además, me he dado cuenta de que me cuesta menos leerla en inglés que en castellano (probé con "Orlando" en castellano y creí morir). Supongo que es cuestión de encontrar el libro correcto ;)

      Y sobre Joyce, al menos me he quitado el monstruo de encima pero, como tú has dicho, ya te contaré, jajaja!

      Por cierto, muchas gracias por seguir el blog ;)

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  2. Hola :)

    Una vez, hace mucho tiempo, lo intenté con Ulises y lo dejé. Luego no he vuelto a intentar nada de Joyce, me da mucha pereza y eso que tengo Dublineses aquí mirándome desde una estantería. Y no sé si alguna vez voy a volverlo a intentar, pero de alguna forma, es un autor que me da mucha pereza.

    Igual que Virgina Woolf, empecé a leer Ms. Dalloway, como Ruth, y no sé si fue la traducción o qué, pero en fin...

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    1. Todo es cuestión de tomárselo con paciencia y con mucha filosofía :O

      De todos modos, hay algo que, aunque cueste reconocer, es bastante cierto y es que si un autor no gusta o parece excesivamente tedioso, es mejor dejarlo a un lado y ya está. Con todo lo que hay por leer, no vamos a emplear tiempo en algo que no nos llena y nos aburre.

      Un beso!

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  3. No he leído el libro, pero gracias por la reseña :)

    ¡Te sigooo! ^^ Un besote =P

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    1. De nada, para eso estamos (:
      Y muchas gracias!

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  4. uff, pues yo también le tengo mucho respeto, y creo que seguirá siendo así, porque de momento no me apetece leer nada suyo, sinceramente. Más si no voy a poder disfrutar por andar perdida entre sermones, frases demasiado complejas y cambios de escenario...
    Yo creo que lo hubiera dejado a medias!
    Así que te admiro ;)

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    1. ¡Qué exagerada! Lo terminé por cabezonería más que otra cosa, si te soy sincera. De hecho, me ponía horarios para leerlo. Pero vamos, que eso lo puede hacer cualquier persona (:

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  5. No lo habia visto! Perdón xD Gracias por la mención :) Ya veo que esta novela de Joyce tampoco es facil, este tío no hacía nada facil...ya sabes que yo disfrute muchíssimo con Ulises, es de lo mejor que he leído nunca, en serio, pero creo que lo leí justo en el momento exacto, quizas en otro momento no habría podido, es un libro que te absorbe de tal manera que...

    Pero no puedes perdertelo, de verad, es una lectura increible, yo jure que lo leería una vez al año, y ya estoy buscando fecha para este año ;) si te animas...

    abrazos guapa!

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    1. ¡No sabes cuánto te admiro por haber sido capaz de leertelo! Y en cuanto encuentres fecha para releerlo, me apunto a acompañarte (o al menos a intentarlo xDDD)

      Un beso!

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