26 mar. 2012

Reseña: "It's Kind of a Funny Story", by Ned Vizzini

[Puntuación 5/5]

Advierto antes de que empecéis a leer esta reseña: me ha encantado. Sé que parece tontería que lo diga pero es para que nadie me eche en cara la falta de imparcialidad que voy a tener a continuación… aunque bueno, el hecho de comentar un libro ya implica posicionarse al respecto, ¿no? En fin, a lo que iba: 

It’s Kind of a Funny Story nos presenta a Craig un adolescente de 15 años que ha pasado el último curso del colegio estudiando muy duro para entrar a una de las mejores escuelas de la zona (si mal no entendí, porque yo con el sistema de educación de Estados Unidos no me aclaro, es como si entrase al instituto). Finalmente, lo ha conseguido, sacando unas notas que quitan el hipo a cualquiera. Además, su mejor amigo y la novia de éste, también han pasado las pruebas de acceso y van a la misma clase. La vida no podría irle mejor al protagonista. Sin embargo, en cuanto comienzan las clases, Craig empieza a suspender o sacar notas muy bajas, a no poder hacer los trabajos, deja de dormir, deja de comer, vomita casi siempre… finalmente es diagnosticado con depresión y es puesto bajo tratamiento médico. Sin embargo, cuando nota que mejora, cesa su medicación sin decírselo a nadie. Así, cada vez va cayendo más profundamente en la espiral de su enfermedad hasta que un día se encuentra pensando en suicidarse y llamando a la línea telefónica habilitada con el fin de ayudar a todos aquellos que se encuentren en esa situación. Es entonces cuando se ingresa por voluntad propia en el ala psiquiátrica del hospital más cercano a su casa, donde pasará cinco días y conocerá a personas bastante peculiares que le harán ver el mundo desde un punto de vista muy distinto al que él solía tener. 

El padre del libro: Ned Vizzini.
Dicho esto, creo que es justo que alabe la sinceridad y la brillantez con la Ned Vizzini aborda un problema tan común y a la vez tan poco entendido como es la depresión en adolescentes. Claro, que no se de qué me extraño, el propio autor estuvo ingresado en un hospital psiquiátrico durante cinco días cuando era más joven. De ahí, supongo, es de donde saca esa forma de contar la historia, como si supiera exactamente lo que se siente. Los personajes –especialmente el de Craig- no han sido creados de manera artificial, tratando que encajen en un determinado arquetipo, sino que son personas normales y corrientes, complejas, seres humanos que se han perdido en el largo viaje de la vida. 

Además, la forma de escribir está perfectamente adaptada a la edad del protagonista, que es el que narra la historia e, igual que hicieron J.D. Salinger en El guardián entre el centeno o Stephen Chbosky en The perks of being a wallflower, al tomar el libro y sumergirnos en él, nos encontramos con un verdadero adolescente y no un hombre mayor haciéndose pasar por una persona de quince años. La evolución del personaje es maravillosa, y a pesar de ocurrir todo en un lapso de tiempo muy breve, su desarrollo es del todo coherente y uniforme. 

En lo referente al nivel de inglés, el vocabulario usado era un poco coloquial la mayoría del tiempo, pero es lo que cabe esperar. Por lo demás, es bastante asequible y no usa construcciones gramaticales excesivamente complicadas. Una persona que tenga un nivel medio-alto podría leer la novela y comprenderla sin demasiados problemas. 

En definitiva, y a modo de resumen de esta reseña llena de momentos de hiperventilación, causado por la emoción, It’s Kind of a Funny Story es un libro estupendo, dirigido principalmente a adolescentes y gente joven (pero vamos, que tampoco esto tampoco sea un impedimento a la hora de leerlo), que trata un problema tan grave como es la depresión de una manera entretenida y llevadera. Es del tipo de novela que, al terminarla, te deja una sonrisa en la cara que tardas unas cuantas horas en controlar. No entiendo por qué no está traducida al castellano, la verdad. 

¡Por cierto! Por si a alguien le interesa, hay película del libro. No la he visto, pero por el trailer parece estar muy bien. Su título en inglés es el mismo… en castellano no sé si llegó a ser doblada.

20 mar. 2012

Los exiliados del zar (Tierra Negra #1), de Michel Honaker

[Puntuación: 4/5]


Los exiliados del zar es el primer tomo de la trilogía de Tierra Negra, escrita por Michel Honaker. En este libro, se nos presenta a Stepan Tchakarov, un joven compositor ruso con una carrera prometedora ante sí, y a su familia adoptiva, la Baronesa Danilovna y sus hijos, los cuales envidian a su hermanastro, a excepción de la pequeña, Natalia, la cual siente un amor y una devoción hacia él inmensurables (sentimientos que, dicho sea de paso, son correspondidos). Debido a las viejas envidias, y tras la muerte de la Baronesa, comienza a desarrollarse unos hecho que buscan desprestigiar a Stepan y sacarlo de la familia… incluso del país. Así, es acusado de “terrorista” y de querer acabar con el zar, lo cual le obliga a huir de su querida Tierra Negra y esconderse en distintas ciudades de Europa. 

Los herederos del secreto (tercer libro de la saga)
Ésta es, en líneas generales, la trama principal de la novela, situada en la Rusia de finales del siglo XIX. Este último dato es el que hizo que me fijara en el libro. Desde que era pequeña, siempre me han fascinado Rusia y su historia, sobre toda la relativa a los último siglos. Siempre lo he representado en mi mente como un país donde existe la magia, un mundo completamente distinto (y bueno, la verdad es que lo es, sólo hay que comparar el tiempo de España con el de allí). Supongo que de pequeña vi –y ahora también- demasiadas veces Anastasia. Leer este verano Crimen y castigo tampoco ayudó, me enamoré de los personajes tan oscuros y complejos que deambulaban por las calles rusas, su idea de que todo está predestinado me resulta extremadamente curiosa y fascinante (lo cual no quiere decir que lo comparta). Con esta amalgama de concepciones del país en el que antaño reinaron los zares, no pude resistirme a sacar de la Biblioteca este libro. 

La verdad es que la historia, como me dijo mi madre mientras que se la comentaba, es digna de telenovela, pero no importa. Tampoco se pueden leer novelas llenas de apuntes trascendentales constantemente, el cerebro necesita un descanso de vez en cuando. Y, si soy sincera, éste fue un buen viaje al SPA mental. A través de entradas de diarios y cartas que se intercambia los personajes entre sí, el autor desarrolla los hechos, utilizando un estilo a la hora de escribir que evoca a la época en la que se sitúa el libro. A los protagonistas se les coge cariño fácilmente, especialmente a Natalia (que resulta ser bastante peleona pero sin llegar a parecer repelente) y a Stepan, así como a la peculiar relación que hay entre ellos. 

Si hay una cosa que destacar de Los exiliados del zar que quizá no me ha entusiasmado excesivamente, es que, aquí, los buenos son muy buenos y los malos son muy malos, y eso es algo que me pone un poco nerviosa a la hora de leer una historia. Es simplificar al ser humano demasiado, pero claro, la novela es lo que es, para pasar el tiempo, tampoco se puede pedir un estudio profundo y extenso sobre la psicología de cada uno de sus personajes

Pero que nadie se asuste, el libro es bastante recomendable, siempre y cuando lo que se busque sea pasar un rato entretenido y de relax. No es ninguna obra magistral que vaya a formar parte de los clásicos universales dentro de unos años, eso está claro, pero ello no implica que sea una lectura desagradable. Es más, en cuanto pueda, pienso sacarme la segunda parte de la historia y después la tercera porque con este primer tomo, se me han quedado los dientes muy largos por saber qué ocurre a continuación.

13 mar. 2012

"El último encuentro", de Sándor Márai

[Puntuación: 3/5]

Llevo aproximadamente una semana evitando escribir esta reseña. Y es que no conseguía formarme una opinión del todo firme sobre esta lectura. Creo que lo que en realidad necesitaba era tiempo para digerirlo, y no ha sido hasta ahora que he encontrado las palabras para poder hablar de él. 

El Último Encuentro ha sido para mí uno de esos libros en los que empiezo a leer por puro entretenimiento (aparte de porque, en este caso concreto, me lo habían prestado y tenía que devolverlo), me atrapa descaradamente, comienzo a depender emocionalmente del libro, me creo una serie de expectativas y cuando llega el final… pues ya está. Ni fu ni fa. No quiero decir con esto que no me haya gustado, que sí, pero lo que es la conclusión, me esperaba otra cosa, sinceramente.

Este “problema” viene principalmente a raíz de la prosa tan preciosa que emplea Sándor Márai. Comienzas la historia con una carta que recibe Henrik de su amigo Konrad al que no ve desde hace décadas. Sigues los pasos de Henrik por su casa, preparándolo todo para tan esperada velada, a la vez que recorres los momentos más importante del vínculo de amistad que se forjó desde la infancia de los dos personajes. Hasta aquí todo bien. De hecho, esta parte del libro me entusiasmó. Pero, para cuando se produce el reencuentro, todo se desinfla. Henrik no calla y Konrad apenas habla. El soliloquio del primero dura páginas y páginas (más de media novela) para concluir con sólo dos preguntas. Quien haya leído el libro se puede imaginar a qué me refiero cuando digo que me esperaba otra cosa. 

Sin embargo, no puedo decir que la novela me haya disgustado, de hecho ha sido una lectura excelente. Siempre he pensado que la trama en sí es sólo una parte del conjunto del relato y que muchas veces, lo que de veras importa es la forma de contar la historia. Aquí es donde el señor Márai saca un sobresaliente. Escribe de una manera hermosísima, con descripciones de lo más cuidadas pero sin llegar a ser cargante. Además, se sumerge en la psicología de los personajes sin que el lector se dé cuenta, convirtiendo el fuero interno de Henrik en el hilo conductor de cada uno de los capítulos. Un trabajo espléndido. 

Por no hablar del tema central elegido para el libro: la amistad. Si bien no me hizo gracia que dijera expresamente que la amistad es algo que únicamente se puede dar entre dos hombres y nunca entre dos mujeres o entre una mujer y un hombre, lo cierto es que a la hora de describir dicho sentimiento el autor da en el blanco: describe esa amistad ideal, la que nace entre dos personas aparentemente distintas, ese pacto que nunca se llega a hacer en voz alta pero que está ahí y que es casi imposible romper. Y encuentro esto mucho más conmovedor que cualquier historia de amor apasionado al puro estilo de Hollywood. 

En definitiva, El Último Encuentro es un libro perfectamente recomendable. En ocasiones me recordaba a Stefan Zweig, por la forma de escribir, que es lo verdaderamente importante de la historia. Además, es ideal para los viajes en tren, porque es bastante fino y los capítulos son cortos, por lo que no hace falta que dejes ninguno a mitad cuando llegues a tu parada (lo digo por mi propia experiencia). Me ha gustado mucho Sándor Márai y no tengo ninguna duda de que repetiré la experiencia con otro de sus libros.

4 mar. 2012

Reseña: "Sherlock Holmes Selected Stories", by Sir Arthur Conan Doyle

[Puntuación: 3/5]

No creo en el destino pero en este caso, sospecho que el Universo conspiró para que esta selección de historias de Sherlock Holmes y yo nos encontráramos en la Biblioteca Pública. Recién adquirida, prácticamente sin estrenar, en versión original (es decir, en inglés y sin haber sido adaptado el lenguaje a los tiempos actuales) y justo cuando hacía sólo un par de días que había visto el último episodio de Sherlock y mi corazón estaba roto de pensar que hasta el año que viene no sabré nada más. Miré el libro, que pasaba el tiempo en la sección de novedades, él me “miró” a mí y ¡bum! Amor a primera vista. Un episodio más de mis viajes a la Biblioteca en los que no tengo ni idea de qué quiero pero sé que llevo conmigo un carnet de socia y no dudaré en usarlo.

He de advertir primero que el nivel de inglés del libro es bastante alto, hasta el punto que he tenido que hacer trampa y leer el resumen de algunas de las historias en Wikipedia porque no me había enterado del todo… pero más allá de esa pequeña anécdota, la lectura ha ido bastante bien. 

Supongo que las historias recogidas en este tomo son las más significativas o las más famosas. Digo “supongo” porque es la primera vez que leo alguna de las aventuras del famoso detective inglés y no voy a mentir, gran parte de la curiosidad me vino a raíz de la mini serie de la BBC (que, por cierto, recomiendo de todo corazón). Así, el listado de relatos sería el siguiente: Estrella de plata, La aventura de la banda de lunares, Escándalo en Bohemia, El tratado naval, La aventura del carbunclo azul, El intérprete griego, La aventura de la Liga de los Pelirrojos, La aventura de la casa deshabitada, La aventura del tres-cuartos desaparecido, Su última reverencia y la novela El Signo de los Cuatro. En total, se tratan algunos de los puntos álgidos de la vida de este personaje de ficción, como es su regreso de entre los muertos, el encuentro con Irene Adler, o la última investigación que jamás llevará a cabo. 

Y ahora viene la parte en la que digo que me esperaba algo más. No hace falta ser un genio para darse cuenta que los misterios a veces eran resueltos muy a la ligera, como si se lo sacase todo de la manga. No me extraña que el pobre Watson no se enterase de nada la mayoría de las veces. Me quedo con la duda de si Conan Doyle hizo esto a propósito, como parte de la caracterización del amigo del detective y para facilitar que el lector se sintiera identificado con Watson y viera a Sherlock como un hombre con una capacidad de razonamiento y observación superior a la de la media o, si por lo contrario, simplemente no sabía muy bien cómo conducir todo el hilo de la narración y pasaba del principio al final casi directamente. Concediendo el beneficio de la duda y dado que todavía me queda mucho Sherlock Holmes por leer, me decantaré por lo primero, en cuyo caso… ¡bravo! 

De todos modos, la forma de escribir es bastante plana, no hay un estilo especialmente remarcable, simplemente se cuentan los hechos, adornados con las expresiones de la época y poco más. Lo que te impulsa a leer es la historia y no la forma de escribir. De hecho, llegados a este punto, he de confesar algo: en el caso del relato El tratado naval, lo dejé a medias, no pude con él, me aburrió excesivamente. Por lo demás, el resto me resultaron entretenidos e, incluso, interesantes. 

Lo que trato de decir es que, quizá, para leerlos poco a poco, los relatos son perfectos, pero en mi caso, creo que me pegué un empacho de este detective inglés y dejé de apreciar la intriga de sus historias, todo me parecía lo mismo y de lo más monótono. Por ello, no descarto leer el resto de novelas y narraciones que Conan Doyle escribió sobre él. Pero por ahora creo que he tenido suficiente Sherlock Holmes durante una temporada.