12 jul. 2014

Reseña: "Notre-Dame de París", de Victor Hugo


Nôtre Dame de París, uno de los grandes e indiscutibles clásicos de todos los tiempos, cuenta la historia de la gitana Esmeralda, quien en compañía de su cabra Djalí toca la pandereta y baila en las calles de París para subsistir, hasta que es acusada de haber asesinado al capitán Phoebus, su amado, y condenada a la horca. Sin embargo, el jorobado Quasimodo, campanero de Nôtre Dame, que tras su deformidad esconde un corazón sensible y sediento de amor, lucha por salvar a la gitana. Recreación del mito de la bella y la bestia y uno de los monumentos de la literatura francesa, Nôtre Dame de París es una verdadera historia inmortal.

 Yo sigo con lo de leer libros que tengo desde hace años. En este caso, le tocó el turno a Notre-Dame de París de Victor Hugo. Por mi cumpleaños hace varios años (¡siempre estoy con los cumpleaños!), me regalaron mis padres esta edición tan bonita del clásico francés. La traducción era una traducción nueva por lo que me libré de leer una versión algo arcaizante que habría dificultado mi comprensión de una obra ya de por sí compleja. Además, el libro contiene unas ilustraciones preciosas colocadas a lo largo de la historia. Una preciosidad de libro, vaya.

Mi película favorita de Disney ha sido siempre El Jorobado de Notre-Dame (aparte de Blancanieves) así que la atracción por este libro era más que lógica. Sabía que la trama difería en muchísimos aspectos de la película, y por eso tenía todavía más curiosidad por leer la novela. Conocía el final desde hace tiempo porque soy muy indiscreta con wikipedia, pero no me importó para nada. A pesar de que la historia empieza algo lenta al principio, conforme pasas las páginas los acontecimientos toman un ritmo frenético que hace imposible soltar el libro. Me emocionó mucho el libro y me quedé algo desamparada una vez que lo terminé.

Si bien la historia es magnífica, el punto fuerte de Notre-Dame de París reside en sus personajes. Comprendo perfectamente que esta obra de Victor Hugo sea considerada un clásico y es que cada uno de los personajes tiene una profundidad impresionante que hace de la historia una verdadera joya. Cada uno de los protagonistas representa un tipo de amor o de atracción, lo cual me encantó. Era incapaz de soportar a Phoebus, Frollo era extremadamente malvado y egoista, Esmeralda era la viva imagen del amor irreflexivo y Quasimodo... ¡ay, Quasimodo! ¡Cómo me robaste el corazón! ¡Ojalá hubieras aparecido más en la historia! Y no nos olvidemos de Gringoire, Clopin o de la hermana Gudule que, a pesar de ser algo más secundarios, son importantes para la trama también.

Es la primera vez que leo a Victor Hugo y no me ha defraudado, la verdad. Su estilo es impecable y tiene gran maestría a la hora de crear una historia compleja que atraiga al lector. Sin embargo, hubo partes que me resultaron algo pesadas, todas ellas algo irrelevantes a la historia. Por ejemplo, tuve que saltarme el capítulo interminable en el que describía París dando un giro de 360º desde la torre de la catedral. Tampoco fui capaz de prestar demasiada atención al capítulo dedicado a criticar la restauración de edificios de la capital francesa en el siglo XIX. Pero ya lo he dicho (y lo dijo el propio Victor Hugo en el prólogo del libro), esos capítulos no avanzan en la trama y no son necesarios del todo para entender los acontecimientos.

Resumiendo, me ha parecido una lectura estupenda, llena de emoción y con un ritmo frenético. Puede que al principio cueste ponerse con ella, pero es que con lo largo que es el libro, una introducción de cerca de 100 páginas es lo normal. Además, una vez se empiezan a definir los personajes, la historia adquiere otro matiz que la hace muy especial. Quitando los capítulos en los que el autor se ponía algo pesado, me ha encantado. ¡Os recomiendo leer el libro con creces!

7 jul. 2014

Wrap Up: Mayo + Junio 2014


¡Ya estoy de vacaciones! Lo último que me queda de la época de exámenes es este Wrap Up. He decidido unir mayo y junio porque para mí han sido casi un mismo mes con tanto estrés y trabajo. Esto son los libros que he leído durante estos dos últimos meses:

  • Four The Transfer: A Divergent Story (Divergent #0.1), de Veronica Roth [4/5].
  • El nombre del viento (Crónica del asesino de reyes #1), de Patrick Rothfuss [4/5]
  • Terraza en Roma, de Pascal Quignard [3/5].
  • El temor de un hombre sabio (Crónica del asesino de reyes #2), de Patrick Rothfuss [4/5].
  • La peste, de Albert Camus [4/5].
  • El baile, de Irène Némirovsky [4/5].
  • Pregúntale al polvo, de John Fante [1/5].

Resumiendo, en mayo leí la novella que me quedaba de las que había escrito Veronica Roth a propósito de la saga de Divergente: Four The Transfer. Me gustó mucho más que la que había leído primero, le vi que añadía más a la historia y explicaba algunos aspectos del personaje que eran bastante interesantes. Al día siguiente, en un arranque de locura, con mil trabajos de media hora y pilas de apuntes amontonándose en mi mesa, decidí empezar El nombre del viento de Patrick Rothfuss, la primera parte de la trilogía de la Crónica del asesino de reyes. Me gustó muchísimo y no se me hizo tan pesado como yo pensaba. Fijáos si me encantó que tuve que ir a comprarme la segunda parte de la saga: El temor de un hombre sabio. Este libro también estuvo a la altura de las expectativas, aunque algunas partes me hicieron sentir algo incómoda, pero ya hablaré de ello en la reseña. Entre estos dos libros enormes (el primero tiene alrededor de 800 páginas y el segundo pasa las 1000), leí una novela corta de Pascal Quignard: Terraza en Roma. No sabía muy bien qué esperar y cuando lo terminé me quedé un poco desorientada sobre la historia. No sé si es que no terminé de entenderla o me perdí algún detalle clave, pero me pareció algo sosa. Eso sí, la forma de escribir de Pascal Quignard me encantó. Tras llevar dos meses leyendo fantasía épica, quería un cambio radical y empecé La peste de Albert Camus. Me gustó también bastante, aunque el principio se me hizo un poco cuesta a arriba y los personajes no llegaron a calarme del todo. Más de esto cuando haga la reseña. Las dos siguientes lecturas las elegí porque no quería leer nada demasiado denso dado que estaba en modo de máxima concentración con los exámenes. El baile de Irène Némirovsky es el primer libro que leo de la autora y la verdad es que me dejó muy buen sabor de boca. Quizá este verano me atreva con Suite Francesa. El último libro que leí en junio fue Pregúntale al polvo de John Fante. El título me encanta pero la historia... no tanto. Creo que fui capaz de acabarlo porque tenía 200 páginas, de lo contrario lo habría dejado en seguida.

A pesar de la decepción de esta última lectura, la verdad es que estos dos meses han estado bastante bien y he leído libros que me han gustado bastante. Eso sí, sigo sin encontrar uno que me vuelva loca. Espero que este verano lleguen mis futuros favoritos.

4 jul. 2014

Reseña: "Luces del Norte (La materia oscura #1)", de Philip Pullman


Lyra sólo tiene once años, pero ya está marcada por el destino. Los niños de Oxford están desapareciendo, y se rumorea que lo mismo sucede en otros lugares. Armada con su aletiómetro, un objeto único que le permite adivinar lo que nadie sabe, Lyra parte hacia el Polo Norte con el propósito de salvar a los niños y averiguar qué se oculta tras sus desapariciones. Pero descubrirá que el mundo donde vive es mucho más complejo de lo que ella creía, y para cumplir su destino deberá reunir todo su valor.


Hace casi diez años me regalaron este libro por mi cumpleaños, ¡cómo pasa el tiempo! Sin haberlo leído, además, pedí que me regalaran los dos libros siguientes... y ahí se quedaron los tres, cogiendo polvo en la estantería y haciendo de decoración. ¿Por qué pasó esto? Porque intenté varias veces empezar Luces del Norte y no hubo manera, no pasaba de las primeras cien páginas. Lo culparé a que era joven y a que todavía no había desarrollado mi paciencia lectora que me permite aguantar principios de novela lentos. La cuestión es que yo pensaba que ya no me iba a poner con la saga de La materia oscura y entonces, en febrero, Hannah organizó desde su blog, Luminous Words, una lectura conjunta y esa fue mi última oportunidad.

La historia me lió un poco al principio y hasta pasados unos capítulos no me enteré que el Oxford en el que se encuentra Lyra es un Oxford de otra dimensión, por así llamarlo. Aún así, en cuanto quedó claro este detalle me pareció bastante curioso que el autor usara sitios que existen el mundo real y los moldeara para crear su propio universo. También me encantó el invento del aletiómetro y la forma en que funcionaba aunque la verdad es que si Lyra hubiera tenido más problemas para usarlo quizá me habría creído que una un instrumento tan sumamente complejo como se lo describe en el libro. Y este ha sido uno de los problemas que he tenido con Luces del Norte: que todo es demasiado fácil. Si aparecía un obstáculo, este era superado enseguida, muchas veces por ciencia infusa o por casualidades, lo cual hacía que me resultara difícil meterme en el papel de testigo de la historia. Creo que ese será un problema que siempre tendré con los libros infantiles, y es que se alejan demasiado de la realidad y yo ya no estoy acostumbrada a ese mundo de color de rosa.

Los personajes tampoco me entusiasmaron salvo alguna excepción. Lyra me cayó mal desde el primer momento, se me hacía insoportable y algo creída. No simpaticé con Lord Asriel al principio y mucho menos al final y lo mismo me pasó con la señora Coulter... claro que ella hace de malvada sin corazón desde el principio. En cuanto al resto de personajes, me parecieron bastante secundarios y sin desarrollar del todo, demasiado planos. Los únicos dos que se salvaron para mí fueron Iorek Byrnison, el oso acorazado, que con su carácter taciturno se ganó mi corazón (me encantan los personajes con mal humor, qué le voy a hacer) y Pantalaimon, el daimonion (como una especie de mascota que va unido a las personas) de Lyra, que cada vez que aparecía me entraban ganas de estrujarlo (¿se nota mucho que nunca tuve perro?).

En cuanto al estilo de Philip Pullman, si bien a mí me parecido ó algo infantil, se adapta perfectamente a su público. Sinceramente, se me hizo algo pesado que me llevara constantemente de la mano y me lo diera todo mascado, sin dejar lugar a que yo pusiera algo de mi parte y me implicara, pero de nuevo, dudo que una persona de mi edad sea quien el escritor tenía en mente cuando creó esta historia. Supongo que ese ha sido mi problema a lo largo de toda la novela: que la he leído demasiado tarde, cuando ya no puedo disfrutarla tanto como la había disfrutado con 11 años. Y es una pena, porque cuando me lo regalaron tenía alrededor de esa edad.

En definitiva, creo que nunca seré del tipo de persona que disfrute con los libros de niños a no ser que los hubiera leído en mi infancia. Es una lástima que dejara esta trilogía para tan tarde, porque estoy segura de que es del tipo de historia que entonces me habría encantado. Los personajes eran demasiado planos y la forma de escribir demasiado sencilla. Sin embargo, hay una cosa que me ha gustado mucho, y de ahí que le ponga un 3 de puntuación al libro, y es el universo que Philip Pullman creó para La materia oscura. Sobre si seguiré con la saga o no, supongo que ya que he empezado, habrá acabarla y más teniendo en cuenta que ya tengo los otros dos volúmenes.