Lyra sólo tiene once años, pero ya está marcada por el destino. Los niños de Oxford están desapareciendo, y se rumorea que lo mismo sucede en otros lugares. Armada con su aletiómetro, un objeto único que le permite adivinar lo que nadie sabe, Lyra parte hacia el Polo Norte con el propósito de salvar a los niños y averiguar qué se oculta tras sus desapariciones. Pero descubrirá que el mundo donde vive es mucho más complejo de lo que ella creía, y para cumplir su destino deberá reunir todo su valor.
Hace casi diez años me regalaron este libro por mi cumpleaños, ¡cómo pasa el tiempo! Sin haberlo leído, además, pedí que me regalaran los dos libros siguientes... y ahí se quedaron los tres, cogiendo polvo en la estantería y haciendo de decoración. ¿Por qué pasó esto? Porque intenté varias veces empezar Luces del Norte y no hubo manera, no pasaba de las primeras cien páginas. Lo culparé a que era joven y a que todavía no había desarrollado mi paciencia lectora que me permite aguantar principios de novela lentos. La cuestión es que yo pensaba que ya no me iba a poner con la saga de La materia oscura y entonces, en febrero, Hannah organizó desde su blog, Luminous Words, una lectura conjunta y esa fue mi última oportunidad.

Los personajes tampoco me entusiasmaron salvo alguna excepción. Lyra me cayó mal desde el primer momento, se me hacía insoportable y algo creída. No simpaticé con Lord Asriel al principio y mucho menos al final y lo mismo me pasó con la señora Coulter... claro que ella hace de malvada sin corazón desde el principio. En cuanto al resto de personajes, me parecieron bastante secundarios y sin desarrollar del todo, demasiado planos. Los únicos dos que se salvaron para mí fueron Iorek Byrnison, el oso acorazado, que con su carácter taciturno se ganó mi corazón (me encantan los personajes con mal humor, qué le voy a hacer) y Pantalaimon, el daimonion (como una especie de mascota que va unido a las personas) de Lyra, que cada vez que aparecía me entraban ganas de estrujarlo (¿se nota mucho que nunca tuve perro?).

En definitiva, creo que nunca seré del tipo de persona que disfrute con los libros de niños a no ser que los hubiera leído en mi infancia. Es una lástima que dejara esta trilogía para tan tarde, porque estoy segura de que es del tipo de historia que entonces me habría encantado. Los personajes eran demasiado planos y la forma de escribir demasiado sencilla. Sin embargo, hay una cosa que me ha gustado mucho, y de ahí que le ponga un 3 de puntuación al libro, y es el universo que Philip Pullman creó para La materia oscura. Sobre si seguiré con la saga o no, supongo que ya que he empezado, habrá acabarla y más teniendo en cuenta que ya tengo los otros dos volúmenes.
La literatura infantil vuelve a gustar cuando se tiene hijos. No te queda otra, jaja! Saludos!
ResponderEliminarHe de reconocer que no leo literatura fantástica.Como género puro soy más lector de novela negra y ciencia ficción.
EliminarNo, si desde luego hay libros infantiles magníficos como los que tú dices. Pero es que esos son los casos en que, en cierto modo, los libros están también dirgidos hacia adultos. Y son maravillosos (:
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