28 sept. 2012

Reseña: "A Room of One's Own" by Virginia Woolf

[Puntuación: 4/5]

Hagamos lo siguiente: yo os hablo de esta novela pero vosotros aceptáis que el argumento es casi inexistente y que lo único que cuenta aquí es la tesis y las ideas que se tratan de defender. ¿Qué por qué digo esto? Pues porque A Room of One’s Own no es un relato de los acontecimientos acaecidos a un personaje cualquiera, sino que es un ensayo sobre el papel de la mujer en la literatura a lo largo de la Historia y de la poca –o ninguna- relevancia que ha llegado a tener.

¿Que aún queréis saber el argumento? Sólo puedo decir que todo comienza cuando a la protagonista (cuyo nombre poco importa, aunque podéis llamarla Mary Beton, Mary Seton, Mary Carmichael o como gustéis) se le propone dar una conferencia sobre “La mujer y la ficción”. A raíz de este encargo, la narradora se pasea por la Universidad de Oxbridge (localidad inventada) y por la biblioteca, mientras analiza las distintas diferencias entre la educación de los hombre y la de las mujeres y cómo es posible que la gran mayoría de los escritores hayan sido siempre del género masculino, recurriendo, para ello a Judith Shakespeare, la hermana inventada del famoso dramaturgo inglés.

Virginia Woolf
Los principales temas a tratar por Virginia Woolf son los siguientes: la imposibilidad de independizarse de muchas mujeres por no tener dinero, el hecho de que no puedan acceder a una habitación para ella sola (A Room of One’s Own) y estén expuestas a constantes interrupciones a la hora de escribir, el desprecio que reciben por parte de los hombres aquellas cosas que para las mujeres resultan de cierta importancia, la imposición de los gustos masculinos como indicador del buen gusto en general, la necesidad de la mujer de escribir como los autores del sexo opuesto para ser tomada en serio, hasta tener que usar nombres ambiguos para pasar desapercibidas… Y así un largo etcétera.

Puede que estos temas hoy en día parezcan ya demasiado manidos, que lo que Virginia Woolf nos dice es como si lloviera sobre mojado, pero esto es un grave error. El contexto es de gran importancia a la hora de valorar una obra y, en este caso, todavía más. Se nos está hablando desde el año 1929, cuando la mujer no era valorada más allá de tener que hacerse cargo de los niños y de la casa. Han pasado más de noventa años desde entonces y, aunque las cosas han cambiado con creces –al menos en la sociedad occidental- todavía queda mucho por hacer y por eso no hemos de dejar atrás a Virginia Woolf. Este ensayo sirvió posteriormente para establecer las bases del feminismo, pero no un feminismo exacerbado, sino aquel que aboga por la igualdad entre personas, sean del sexo que sean. Y eso es lo que se defiende aquí: ¿bajo qué derecho no puede una mujer tener las mismas posibilidades y oportunidades que un hombre? ¿Por qué ha de seguir un camino marcado durante siglos que la convierte en un ser dependiente y débil? ¿Qué razón hay para que no pueda valerse por sí misma, para que no pueda tener una habitación para ella misma?

La respuesta a estas preguntas es bien clara: no hay causa lógica alguna que justifique el papel secundario al que la mujer se ha visto relegada a lo largo de los siglos. Se trata, pues de un hecho al que deberíamos prestar atención con mayor frecuencia. Y no sólo porque lo diga una escritora del talante de Virginia Woolf, sino porque es de sentido común.

19 sept. 2012

La culpa se pasea por las calles rusas || "Crimen y castigo", de Fiodor Dostoievski

[Puntuación: 5/5]

Todos los veranos me propongo un reto en lo que a lecturas se refiere. Bueno, no todos, puede que este año haya sido el primero, pero ¿qué más da? Por lo general suelo decir lo típico de "este verano aprovecharé para leer mucho más de lo que he podido leer durante el curso". Sin embargo, estas vacaciones la cosa cambió. Dado que gran parte de mi tiempo libre iba a pasarlo metida en la biblioteca, estudiando para recuperar las asignaturas que me habían quedado para septiembre, el tema de la lectura estaba un poco más complicado. Lo único que se me ocurrió ante tal panorama fue, no retarme a leer tropecientos mil libros, sino a comenzar Crimen y castigo de Dostoievski y acabarlo antes de la llegada del otoño.

La edición con la que yo contaba era del Círculo de Lectores del año de María Castaña, lo que implicaba que las letras eran minúsculas y que el interlineado todavía no había sido descubierto. Lejos de echarme para atrás estos pequeños detalles, me entraron más ganas de leerlo, de demostrarme que podía con un tocho así. Sin embargo (y ahora es cuando me quito el poco mérito que tiene leer al señor Friodor), todo fue coser y cantar, muy en contra de que pensaba en un principio.

Fiodor Dostoievski.
Si bien la primera parte (hay seis en total) se me hizo algo pesada, fue pasar a la segunda y sentir una urgencia irrefrenable por saber qué pasaba a continuación, por conocer cuál iba a ser el siguiente movimiento de Raskólnikov. Y es que, a pesar de lo minúsculas que podrían ser las letras y de lo extenso del libro, la historia que narra atrapa casi desde el primer hachazo que el protagonista le da a la vieja usurera. Dostoievski traza una senda a través de las distintas fases emocionales y psicológicas que Rodia atraviesa tras llevar a cabo el asesinato, y lo hace de manera magistral, como sólo un genio sabe hacerlo.

Crimen y castigo no es un libro en el cual vayamos a encontrarnos con una trama digna de novela negra, desde el principio se sabe quién, cómo y cuándo ha llevado a cabo el asesinato. Lo que Crimen y castigo hace es conducirnos a través de la psicología de un personaje extremadamente misántropo con unos aires de grandeza que ve cómo poco a poco su talento se va consumiendo entre las cuatro paredes de la ruinosa habitación que alquila con el poco dinero que sus madre y hermana pueden mandarle. El castigo al que hace referencia el título no es otro que el castigo que el mismo Raskólnikov se impone de manera inconsciente, la sensación de nerviosismo, de desprecio, de confusión que tiene en todo momento, la necesidad de autoconvencerse de que todo va bien, de que no tiene nada que temer aunque sabe que el más leve indicio puede llevarlo directo al fracaso.

Pero no todo queda en el protagonista, en torno a él giran otros personajes de igual complejidad, cada uno con sus propias cargas y pesares: Sonia, Razumijin, Dunia... y Svidigrailov. Éste último aparece casi al final de la novela y desempeña un papel decisivo en ella. Es el antagonista que no llega a ser del todo malvado, hasta sus actos resultan humanos si nos paramos a reflexionar sobre ellos, sobre todo si se tiene en cuenta cuál es su final y lo amargo de éste.

La verdad es que me alegro de haberme propuesto leer este libro antes del 21 de septiembre, porque Crimen y castigo es una obra redonda, se mire por donde se mire.

12 sept. 2012

¡Aviso para navegantes!

Como no podía ser menos, el blog vuelve en septiembre tras unos meses sin demasiadas reseñas. Ya comenté en alguna que otra entrada que tengo bastantes libros leídos sobre los que hablar, y lo iré haciendo poco a poco. Pero, con el fin de darle más vida al blog, he decidido añadir y variar algunas secciones:

  • El día 30 ó 31 de cada mes, habrá un post que resumirá las reseñas que se han hecho en las últimas 4 semanas. Por si hay alguien un poco más vago y no quiere ir mirando uno a uno los posts del archivo.
  • Nuevo en la estantería va a pasar a adquirir el formato con el que lo presenté la última vez: por medio de videos. Creo que es más dinámico y, además, más entretenido de hacer.
  • Próximas lecturas afianzará su estancia en el blog. Al principio de cada mes os enseñaré los libros que tengo pensado leer y, así, si queréis, podemos leerlos juntos y después comentarlos.
  • Las Reseñas seguirán siendo la espina dorsal y la razón de ser del blog, y las que son sobre libros en otros idiomas pasarán de llamarse Versión inglesa a V.O. (Versión Original), para poder introducir ahí también libros en francés.
  • La penúltima semana del mes, haré un comentario sobre una película que haya visto desde la última entrada de este tipo. Me encanta el cine y creo que aquí tiene un hueco más que de sobra (:
  • En semanas alternas, crearé un post con las citas que más me hayan gustado de un determinado libro (normalmente el que será reseñado a continuación).
  • Y por último, me paso a los vlogs. Sí, con "v", de video. Una vez al mes tendrá lugar una sección llamada holdmybooksLIVE! donde me gustaría tratar temas que guardan relación con los libros y el mundo de la literatura pero que no son reseñas en sí ni nada por estilo. Con el fin de hacerlo todo más entretenido y más fácil me ha parecido que el formato de video es más cómodo que escribir una entrada en el blog. Además, nunca viene mal practicar un poco la oratoria, ¿no?
Todos estos cambios comenzarán a tener lugar a partir de octubre, lo cual no quita para que, a lo largo de este mes de septiembre veais alguno que otro.

Muchas gracias a todos por pasaros por el blog y por dejar vuestros comentarios. ¡Y ya os aviso que hay holdmybooks para rato!

Un abrazo, Ángela.

10 sept. 2012

Todo lo que podría haber pasado y nunca pasó || "La soledad de los números primos", de Paolo Giordano

[Puntuación: 3/5]

Veamos… ¿por dónde empezar? Anoche, de madrugada, terminé La soledad de los números primos. El título ya de por sí es hipnotizante, atrae como un imán. No es que sea fan devota de las matemáticas pero el nombre de la novela, hay que reconocerlo, es excepcional. Lo cual, puede jugar a favor o en contra de ella… y, muy a mi pesar, al menos en lo que a mí respecta, ha supuesto un hándicap a la hora de formarme una opinión sobre el libro.

La historia planteada es bien sencilla: Mattia y Alice, dos personajes abrazados por la soledad y el deseo de encajar en una sociedad que continuamente los rechaza, van creciendo hasta conocerse siendo adolescentes, se hacen amigos y seguimos viendo cómo llegan a la edad adulta. Él: reservado, apático, asocial por definición. Ella: acomplejada, herida (tanto física como psíquicamente), deseosa de formar parte del mundo que no la quiere en él. Y entre medias una tensión romántica no resuelta. En definitiva, una historia de amor llena de complicaciones y de obstáculos mentales que los propios protagonistas se autoimponen.

Paolo Giordano, el autor.
Hasta aquí todo bien. Al empezar el libro estaba bastante animada (me lo habían recomendado varias veces) y la forma de escribir de Paolo Giordano es preciosa. No paraba de rondarme por la cabeza la pregunta de por qué, siendo dueño de una prosa tan delicada y sentida, no había escrito más novelas aparte de ésta, su primera y única.

Como ya dije (aunque no se puedan comparar estos dos casos ni por asomo) las palabras bonitas no siempre son suficientes y aquí es donde me dio la impresión de que La soledad de los números primos “cojeaba”. Los personajes son demasiado llanos, no evolucionan. Desde la primera página hasta la última, siempre son iguales, no hay ni un ápice de cambio en ellos, sobre todo en lo referente a Mattia. Resultaba frustrante leer cómo cada uno de sus momentos presentes y futuros se veían comprometidos por el pasado de ambos y cómo ninguno de ellos dos trataba de hacer algo al respecto, a sabiendas de que eso los iba a hacer infelices, solitarios. Para cuando llegué a las últimas 50 páginas del libro ya me había rendido, no podía aguantarlos más, me daban ganas de abofetearlos y gritarles a la cara lo exasperantes que resultaban con esas actitudes colmadas de patetismo hasta arriba. De hecho, si me hubiera quedado un poco más de libro, lo habría dejado en aquél mismo momento como imposible.

Y a pesar de todo, no me parece justo decir que me ha disgustado la novela. Porque no es del todo cierto. En realidad es posible que a muchas personas les guste. ¿Qué cómo estoy tan segura? Pues muy fácil: el tipo de rechazo que producía en mí era algo tan personal y relacionado con mi forma de ver las cosas que no me parece factor suficiente como para argumentar que es una mala lectura. De ahí el 3/5. Porque me ha dejado templada, un tanto indiferente y a la vez ha conseguido que se me erizara el pelo con algunos pasajes. Ni blanco ni negro. Ni fu ni fa… como sus personajes.

8 sept. 2012

Hablemos de humanos que se convierten en insectos || "La metamorfosis", de Franz Kafka

[Puntuación 5/5]

Hablemos de insectos. O mejor dicho, de cómo despertarte una mañana y ver que te has convertido en uno. Literalmente. Puede que, de primeras, parezca imposible, pero que se lo cuenten al pobre de Gregorio Samsa y dirá todo lo contrario.

Y es que el libro comienza así: con Gregorio despertándose convertido en un insecto –al que Kafka nunca llegó a definir del todo- y sin saber muy bien qué hacer. No puede ir a trabajar con esas pintas, y es tremendamente difícil comunicarse con su familia bajo esas circunstancias porque, si bien él encaja el cambio de manera más o menos normal, su hermana y padres se llevan el susto del siglo al encontrarse un bicho gigante correteando hacia ellos. Lo que éstos terminan haciendo, siendo la reacción más normal ante tal visión- es echarlo de la sala y mandarlo a su habitación. Ahí es donde el protagonista se verá relegado: a un espacio envuelto por cuatro paredes que, si bien no es nada acogedor, es mucho mejor que estar ahí fuera recibiendo todo tipo de insultos y de ataques violentos contra su integridad, tanto física como psíquica.

Éste podría ser un resumen –muy por encima- de la trama de La Metamorfosis de Franz Kafka, pero lo gracioso de esta novela es que, los hechos, lo que ocurre en sí en la historia en el espacio-tiempo, no es tan importante como los cambios y las acciones de los personajes en sí. Porque no se nos da ninguna explicación de cómo Gregorio ha llegado a ese estado, y apenas si hay referencias sobre su pasado: únicamente que trabajaba para alimentar a su familia en un oficio que odiaba y que lo mantenía atado al hogar. Lo único que vamos a saber es la situación presente de la acción, conoceremos cómo la compasión de Grete pasa al odio y al desprecio, cómo el padre repudia al hijo por ser distinto al resto, cómo su madre no hace nada para ayudarlo y se deja abatir por la tensión con una facilidad pasmosa.

Franz Kafka.
Las notas autobiográficas de Kafka en este relato son más que claras pero, aún así, consigue desmarcarse del personaje, de forma que nunca llega a dar la impresión de que nos está contando algún problema que haya tenido en su vida. Lo que hace es crear con su pluma una persona con la que es posible que prácticamente cualquier lector se sienta identificado. ¿Acaso nunca nadie se ha sentido incómodo, como si no formara parte del resto del mundo? ¿Nunca nadie ha visto sus alas cortadas porque demasiadas responsabilidades lo atan a la tierra? ¿Nunca nadie ha sido rechazado, incluso tratado malamente, por las personas a las que quiere? Eso es La Metamorfosis, un relato sobre el sentimiento de aislamiento cuando hay multitud de personas a tu alrededor, cómo las personas de tu entorno pueden darte la espalda por ser distinto, porque su miedo a lo desconocido los absorbe por completo, cómo el insecto no es realidad aquél que actúa o piensa de manera diferente, sino el que no está dispuesto a entenderlo o al menos intentarlo.

La Metamorfosis no es un libro fácil de leer, ni tampoco es de los que, una vez terminados, te dejan un buen sabor de boca. Más bien todo lo contrario: sus últimas páginas son espeluznantes, te entran ganas de cerrar la novela y no seguir delante de lo difícil que es soportar tanta crueldad, pero no por ello hay que dejar de leerlo. Incluso me atrevería a decir que la historia de Gregorio es una historia imprescindible para todo lector que se precie… es más, es imprescindible para toda persona que se precie. Kafka nos hace pensar y replantearnos nuestra existencia de una manera inimaginable.

5 sept. 2012

Reseñas varias (#2)

Mientras que preparo la vuelta al blog después del verano, os dejo otro mix de reseñas como ya hice hace unos meses.

Matilda, Roald Dahl (Mayo 2010)

Todavía recuerdo cuando compré el libro de Matilda en el rastrillo del colegio, hace casi 10 años. Había visto la película veinte mil veces y me encantaba, así que, cuando me enteré de que estaba basada en una novela, no dudé en hacerme con ella. Además, estaba escrita por Roald Dahl, que era lo que más leía por aquel entonces.
Y a pesar de ello, nunca llegué a abrir el libro. Por unas cosas u otras, se quedó formando parte de la estantería, cogiendo polvo y sin ser abierto ni una sola vez.

Sin embargo, cuando el otro día miré hacia arriba, me encontré con el nombre de Matilda pidiéndome que le hiciera caso. Y lo hice. Después de haberme tragado la antología poética de Miguel Hernández y en plena temporada de exámenes, necesitaba algo de lectura que fuese más o menos ligero para no dejarlo tirado en la mesita de noche. Acerté con mi elección y en tres sentadas (que tuvieron lugar en un intervalo de ocho días) me lo leí.

Lo mejor de todo fue la sensación que me dejó. Al principio dudaba un poco de si me gustaría o no. Más que nada porque las historias de Roal Dahl habían quedado atrás para mí, como una pieza clave en mi amor por la lectura, mi pasado como lectora. Pero no, con Matilda he descubierto que no importa la edad que tengas, siempre podrás leer un cuento de este genial autor y disfrutarlo como un enano.

No sé si ha sido Matilda en sí, o la forma en la que está escrito, o lo genial de la historia (¿quién no habría querido tener superpoderes mentales y poder vengarse de los profesores que peor le caían?). La cuestión es que me hizo llorar, no por pena, sino de la emoción, de ver que, por mucho que el tiempo pase, hay cosas que nunca cambian.

A todo esto, y por si no lo he dejado ya claro, el libro me ha encantado. Tanto, que se lo terminé recomendando a mi madre.

La Historia Interminable, Michael Ende (Diciembre 2010)

La Historia Interminable. Desde pequeña había querido leer este libro, sólo que al principio no tuve suficiente valor por miedo a no entenderlo, y después, cuando me vi con fuerzas para hacerlo, nunca encontraba el momento ni la ocasión adecuados para comprarlo. Finalmente, mis padres me lo regalaron este año, después de años de súplicas.

A pesar de mis ganas de hincarle el diente, todavía esperé varios meses antes de leerlo, otra vez estaba allí ese dichoso miedo a que mis expectativas fuesen demasiado altas y me decepcionase.

Cuando al fin me armé de valor, ya a finales de verano, fui a la estantería y lo cogí sin dudar. He tardado cuatro meses en leerlo, no porque no me gustara, sino más bien porque no he tenido apenas tiempo para pararme a leer cualquier cosa que no fuese de la universidad.

Aún así, esta historia tiene algo especial, algo que hace que cada vez que la retomas, es como si nunca la hubieras dejado, como si estuvieras leyéndola sin parar apenas. En cuanto tenía el libro entre mis manos, no importaba el hecho de que hacía dos semanas que no lo tocaba. No, enseguida me sentía partícipe de la historia, no como una mera observadora, sino también como un personaje más.

He sufrido con la Emperatriz Infantil su enfermedad, he sentido el miedo de Bastian a la hora de salvar a Fantasía, he compartido con Atreyu y Fújur la angustia de ver en lo que Bastian Baltasar Bux se estaba convirtiendo, pero, sobre todo, he sido partícipe del valor de la amistad, esa amistad que Bastian y Atreyu comparten, ese vínculo tan especial que los une, incluso cuando uno de ellos ha perdido la cabeza por completo.
Me gustó mucho más Momo, por supuesto, pero este libro no se queda corto. Lo que he disfrutado con él, sumergiéndome en los mundos de Fantasía, es inimaginable. Tenía miedo de que me defraudara, sí, pero ahora tengo miedo de no encontrar ningún libro (que no haya leído todavía) a la altura de éste.

Cuando la gente me preguntaba qué estaba leyendo y yo respondía que La Historia Interminable solían reírse por el título y decirme que eso no era posible, porque el libro tenía un final. Y es verdad, el libro se acaba. Pero lo que de verdad es interminable es el efecto que queda en ti después de leerlo, la sensación de que todo es posible si usas tu imaginación.

El guardián entre el centeno, J.D. Salinger (enero 2011)

Me lo terminé el otro día. No comprendo cómo he podido esperar dos años para retomarlo, no sabía lo que me perdía.

Puede que no tenga una trama específica, no se lo discuto a nadie, y que Holden sea un tanto insoportable en ocasiones… ¿pero quién no es un poco así a veces? Todos tenemos días en los que no podemos evitar que cualquier movimiento de la gente de nuestro alrededor nos exaspere y nos saque de quicio, en lo que le cogemos manía a todo el mundo con extrema facilidad. Todos hemos sentido alguna vez el dolor de comprobar que la vida no es tan bonita como nos la venden en muchas películas y que la sociedad, muchas veces, resulta extremadamente decepcionante.

Quien no pueda verse identificado ni siquiera un poco en el personaje de Holden Caulfield debe ser muy afortunado… o no, depende de como se mire.