24 nov. 2014

Reseña: "The Goldfinch" de Donna Tartt


Si pienso en mis lecturas de este verano, el primer libro que me viene en mente es The Goldfinch de Donna Tartt (El jilguero en castellano). Le dediqué unas dos semanas de julio... un cuarto de mis vacaciones. Llevaba mucho tiempo queriendo leerlo, me lo había comprado hacía un mes y no pude contenterme a pesar de tener otros libros pendientes: en cuanto tuve ocasión me sumergí en sus páginas. Me encantó la historia, los personajes, el estilo de la escritora y en mi delirio le di una puntuación de 5/5 en Good Reads... al mes la cambié a 4/5. Muestra de que los libros, si reposados, se llevan puntuación correcta.
Si aquella mañana no hubiera llovido, si Theodore y su madre hubieran llevado un buen paraguas, si, si, si... quizá no hubieran buscado refugio de una tormenta en el museo Metropolitan de Nueva York. Allí estaban, contemplando una exposición de maestros de la época dorada del arte holandés, cuando de pronto estalló una bomba y Theodore se encontró de repente solo y rodeado de un montón de escombros. Buscando la salida, el chico, que acaba de cumplir trece años, se topa con un visitante que estaba minutos antes contemplando la misma exposición acompañado de una chiquilla hermosa. El hombre muere delante de los ojos de Theodore, pero antes le entrega un anillo, pidiendo que lo devuelva a un tal Hobie, dueño de una tienda de antigüedades. Theo abandona el museo, llevando consigo el anillo y algo más...
Y esta es la premisa con la que empieza el libro, aunque luego se extienda en el tiempo hasta que Theo alcanza la edad adulta. Y es que en las más de 800 páginas de mi edición, da para eso y mucho más. Empecé la novela pensando que me iba a encontrar con una lectura complicada, lenta, densa... cuál fue mi sorpresa al verme enganchada entre las palabras de una historia con un ritmo vertiginoso. Si hay una cosa que Donna Tartt ha sabido hacer bien con El jilguero es la forma de organizar la acción. Recuerdo estar leyendo y tener que dejar el libro a un lado porque no podía soportar tanta emoción y un nuevo giro en la trama. Y es que cuando todo parecía ir por un camino relativamente predecible, la autora rompía todos mis esquemas y hacía que Theo tomara un rumbo completamente distinto al que yo podría haber imaginado. Sin embargo, he de reconocer que en las partes donde alguno de los personajes divagaba sobre la restauración y los distintos métodos de restaurar un mueble me aburría un poco y se me hicieron pesados, pero qué se puede esperar de una novela tan larga... algunas páginas siempre le tienen que sobrar (soy de la opinión de que si un libro tiene más de 300 páginas es que tiene ciertos pasajes prescindibles, pero eso ya es otra historia).

En cuanto a los personajes, comprendo que no sean para todos los gustos. Meses antes de comprar el libro leí alguna reseña en la que se comentaba lo insoportable que eran algunos personajes... y veo por dónde van los tiros. Los personajes creados por Donna Tartt no son fáciles de digerir, sus excesos y abusos hacen que quieras tirarte de los pelos más de una vez y a menudo su forma de actuar va en contra de cualquier lógica. Y sin embargo... a mí fueron esas cosas las que me hicieron creerme a los personajes. Theo, el protagonista, me pareció muy real. Una persona rota por el dolor que arrasta esa sensación de entumecimiento y de no poder sentir nada que intenta prolongar a través de una vida llena de adicciones. Sinceramente, conforme más leía y Theo cumplía años, más me dolían sus decisiones, pero las entendía porque aquel dolor provocado por la muerte de su madre y los acontecimientos posteriores eran una razón más que suficiente. Porque perder el eje central de tu vida siendo adolescente por algo tan injusto como un atentado es normal que deje a esa persona con cicatrices de por vida que muy dificilmente va a poder superar. Puede que otros personajes como Boris, el gran amigo de Theo o Pippa su gran amor no sean tan creíbles, pero consiguieron despertar cierta simpatía en mí igualmente. Boris era el contrapunto a la seriedad de Theo, tenía un carácter irreverente que me gustó mucho, me resultó muy divertido a pesar de la oscuridad que lo envolvía. Y Pippa me parecía muy acertada, muy coherente. Su historia de Theo era algo verdadero, algo que podría pasar en la vida real. Pero, y lo repito de nuevo, el gran personaje en The Goldfinch es Theo, es la esencia del libro y solo por él merece la pena leer el libro.

Y por si esto no fuera suficiente, Donna Tartt escribe de maravilla. Su estilo es sencillo pero bonito a la vez. A veces me fascinaba la forma en la que tenía de tejer la historia. Si tenéis la oportunidad de leerla en inglés comprobaréis que no es una escritora cualquiera, su uso del lenguaje, sus bromas, sus descripciones en boca de Theo... todo hacía que me gustara el libro más y más. Ha tardado 10 años en escribir esta novela, pero bienvenidos sean esos 10 años si le han servido para crear una historia tan bien tejida con un movimiento constante que a la vez se intercala con retazos de novela psicológica. Un libro que se merece el Pulitzer pero que sin embargo no es tan perfecto como para considerarlo (como he llegado a ver) el primer clásico del siglo XXI. Donna Tartt sabe contar una historia maravillosamente, sí, pero con un libro tan gordo, como ya he dicho antes, siempre hay páginas que sobran. Mentiría si dijera que The Goldfinch no se me hizo pesado en ocasiones, sobre todo cuando se hablaba de la restauración de muebles y de los procedimientos a seguir. También me dio la impresión de que algunas partes se extendían más de lo necesario, la trama se prolongaba innecesariamente en ocasiones. La razón por la que seguía leyendo era porque el personaje de Theo me gustaba mucho y quería saber más, pero soy consciente de que para alguien a quien no le gusta demasiado el protagonista, esto puede ser la gota que colma el vaso.

En definitiva, The Goldfinch (o El jilguero) me ha gustado muchísimo, pero no quiero hacer pensar que es una obra redonda o un nuevo clásico (lo de clásico se verá dentro de años de todos modos). Tiene sus defectos y peca, en ocasiones, de lenta y larga de más. Eso sí, dejando esto a un lado, la trama en general, los personajes y la pluma de Donna Tartt hacen que se trate de un libro que os animo a leer si estáis con la duda. Puede que parezca una tarea hercúlea por su grosor, pero una vez que lo empecéis os pasará como con las pipas: hasta que no lleguéis al final no podréis parar (salvo cuando se extiende de más, que no viene mal tomarse un pequeño descanso).


22 nov. 2014

Resumen semanal #1

Imagen: weheartit
Llevo bastantes meses pensando en crear una sección en el blog que sea algo distinta a lo que normalmente publico. Muchas veces pienso en cómo me gustaría poder compartir con vosotros cosas que me llaman la atención o que me gustan especialmente, pero con eso de que Holdmybooks es un blog sobre libros y reseñas, suelo echarme siempre hacia atrás. Pero se acabó esto: he decidido ser valiente. En esta sección quiero enseñaros todo aquello que, a lo largo de la semana, me ha gustado tanto como para guardarlo en la barra de favoritos. Sé que la mayoría de las cosas que vaya a compartir con vosotros estarán relacionadas con la literatura... pero es que mala hiebra nunca muere.
  • En primer lugar me gustaría compartir con vosotros la siguiente entrada que leí hace unos meses: Literatura fácil. El nuevo negocio. Su autora analiza el hecho de que haya tanta gente que lea exclusivamente libros más o menos sencillotes y que se dejen de lado los clásicos o los libros más complejos. Recuerdo que me pareció bastante interesante y que daba en el clavo en muchas cuestiones.
  • También me ha gustado mucho un artículo de Javier Marías: Hasta cuándo esperan los libros. Lo he descubierto leyendo el blog de Marie y me ha parecido muy acertado. Trata sobre los críticos y cómo a veces se ensalzan novelas que tienen fecha de caducidad para dentro de unos meses. 
  • Y por último, estos marcapáginas que vi hace tiempo en tumblr pero que volví a encontrar por internet hace unos meses. ¿No son geniales? Se aceptan regalos (:
¿Qué os han parecido los enlaces? ¿Os gusta esta nueva sección? Creo que va a ser la inquilina de los sábados en el blog.

14 nov. 2014

Reseña: "Un mundo feliz" de Aldous Huxley


Llevo varios meses queriendo escribir esta reseña y, por una razón u otra, siempre la he ido posponiendo hasta que me he decidido. Hacía años que quería leer este libro porque es una distopía clásica que hay que leer y porque me llamaba mucho la atención la trama. En julio llegó el momento de vernos las caras y la verdad es que me gustó, aunque no tanto como yo pensaba que me iba a gustar.

Un mundo feliz nos sitúa en una sociedad del futuro donde el descontento ha sido erradicado: todas las personas son felices y, cuando comienzan a sentirse un poco tristes, consumen una droga creada exclusivamente para que regresen a su estado de felicidad. Los niños son creados en laboratorios en cadenas de montaje y la población se agrupa en una serie de estratos, dependiendo de su nivel intelectual. Así, les será asignado un trabajo u otro. Todo esto se logra eliminando ciertos aspectos primordiales de la vida de una persona como la familia, la diversidad cultura, las artes y demás. Un futuro ideal que, si se reflexiona sobra él, no lo es tanto. Bernard Marx, sin embargo, no parece tan convencido de la sociedad en la que vive y desea viajar a una reserva donde se encuentran aquellos que no forman parte de la "civilización". Allí conoce al Salvaje, que supone el contrapunto entre dos formas de vida completamente distintas.

Quería leer el libro sobre todo porque me llamaba mucho la atención la historia que contaba. Sentía curiosidad por esa ironía de que, aun siendo siempre felices, siguen teniendo una existencia triste. Ya me había imaginado cómo sería la novela y todo y luego resultó que no se parecía en nada a mis expectativas... lo cual no fue ni bueno ni malo, simplemente distinto. Me dio la impresión de que la novela tardaba en "despegar". El principio se me hizo relativamente lento en comparación con cómo de rápido transcurren los hechos de la segunda mitad del libro. Me desconcertó un poco esta falta de simetría, sinceramente, y creo que por eso no disfruté de Un mundo feliz tanto como yo esperaba. Sin embargo, he de decir que la idea que hay tras esta novela es interesantísima y se asemeja a un posible futuro de nuestra sociedad más de lo que me gustaría. Y es que la sociedad fordiana (así se llama en el libro) ha omitido todo tipo de influencias que puedan causar algun conflicto, incluidos la literatura, el arte, la diversidad cultural, la religión o la filosofía. Así, todos son felices y si no, pueden recurrir a la droga que les da el propio gobierno. Pero en resumen, la trama me dio la impresión de que podría haber dado mucho más de sí, quizá con unas páginas más. Me supo a poco (lo mismo me pasó con Fahrenheit 451 de Ray Bradbury)

Creo que en relación a los personajes lo que más me llamó la atención fue su dependecia de la droga. Era casi como el agua para ellos. ¿Me siento algo decaído esta mañana? Droga. ¿Estoy pensando demasiado sobre temas controvertidos? Droga. ¿Quiero pasármelo bien? Droga. Y así sucesivamente. Lo más sorprendente era que lo trataban como algo natural, como lo más normal del mundo... y supongo que era porque en su mundo el que se negaba a ponerse hasta las cejas era el bicho raro. Sin embargo, me gustaría centrarme en dos personajes: Bernard Marx y el Salvaje. El primero es nativo de la sociedad fordiana, pero no termina de encajar en ella. Es el personaje que da pie a todo lo que ocurre a continuación, pero con una diferencia a los típicos personajes inconformistas con su mundo: en el fondo lo que él desea es ascender en la escala social y sus intenciones no son nada nobles. Me gustó bastante este detalle de su personalidad, porque lo hace muy real para el lector. El Salvaje, por otro lado, me pareció que era un personaje algo desperdiciado. De nuevo, lo precipitado del final hizo que, para mí, se quedaran muchos flecos colgando con respecto a él. Me habría gustado que se desarrollara un poco más su perspectiva, le habría dado muchísima fuerza al personaje y a la trama en general y el final no habría sido tan abrupto.

En definitiva, me ha gustado Un mundo feliz, pero creo que Aldous Huxley podría haber desarrollado un poco más la trama para que no fuera tan lenta al principio y tan precipitada al final. Sé que soy un poco tiquismiquis en ese aspecto, pero es una de mis manias cuando leo. De todos modos, la idea que se esconde detrás del libro (y que viene a ser una de las partes más importantes) me pareció muy acertada y necesaria para reflexionar sobre el mundo donde vivimos y cómo va a evolucionar este. Os la recomiendo sí o sí.


2 nov. 2014

WRAP UP: Octubre 2014


¡Qué rápido se ha pasado octubre! Ya ha llegado noviembre y yo aún tengo la impresión de que hace nada que se acabaron las vacaciones de verano. Pase el tiempo a la velocidad que pase, una cosa es clara: el comienzo de un nuevo mes del año es sinónimo de Wrap Up y de resumiros lo que he leído en los últimos 31 días.

  • Lolita de Vladimir Nabokov [5/5] (Reseña). Es el mejor libro que he leído en lo que va de año, sin duda alguna. Aún sigo pensando sobre la historia, los personajes y demás... no lo puedo evitar.
  • Noches blancas, El pequeño héroe y Un episodio vergonzoso de Fyodor Dostoyevski [4/5] (Reseña). Estos tres relatos largos de Dostoyevski fuero una buena forma de volver a un autor que había dejado olvidado desde que lo leí hace unos años. Aunque me gustó mucho más la segunda historia, las tres tienen la calidad que cabía de esperar del autor ruso.
  • Romeo and Juliet de William Shakespeare [4/5]. Tuve que releerlo para clase en versión original. Ya había leído la obra un par de veces pero siempre en castellano. La experiencia de leerla en inglés ha sido estupenda y me ha servido para quitarme el miedo que le tenía a este autor en su lengua original.
  • En el café de la juventud perdida de Patrick Modiano [3/5] (Reseña). Quería leer algo del nuevo premio Nobel de literatura y este libro cayó en mis manos. Me gustó pero no me sorprendió demasiado, una novela francesa más. Aún así, no descarto volver a leer al autor.
  • El llano en llamas de Juan Rulfo [3/5]. En julio leí Pedro Páramo, la otra obra el autor y la verdad es que me gustó mucho. El llano en llamas, sin embargo, no me ha llamado tanto la atención. No me terminaron de gustar los relatos que lo componen, el único que de verdad disfruté fue Luvina.
¿Vosotros qué habéis leído este mes?