27 oct. 2014

Reseña: "En el café de la juventud perdida" de Patrick Modiano

En cuanto se dio a conocer el nombre del nuevo ganador del Premio Nobel de literatura quise leer algún trabajo suyo. Me suele gustar la literatura francesa, con sus tramas psicológicas y personajes complejos, así que supuse que Patrick Modiano me iba a gustar también. Un compañero de clase me dejó En el café de la juventud perdida porque a él le había gustado mucho así que no me costó elegir por dónde empezar con el autor. He de decir que, si bien disfruté del libro, no me ha enamorado.

La historia nos sitúa en el Paris de los 60, en un café que suele estar frecuentado por los mismos clientes. Entre ellos se encuentra Louki, una joven algo reservada cuya historia se va descubriendo a través del punto de vista de cuatro personajes: un estudiante asiduo del café, un detective que investiga a la chica, la misma Louki y un amigo con el que comparte algo más que una amistad. Con estas cuatro perspectivas se va resolviendo el puzle que supone Louki, dando pie a una trama que se centra más en el personaje y en su razón de ser que en lo que en verdad ocurre.

La historia me gustó bastante pero, no sé por qué, me esperaba algo más de Patrick Modiano. La trama no me pareció excesivamente innovadora, me recordó a otros libros de autores franceses que ya había leído, pero, como todos me habían gustado, En el café de la juventud perdida también me gustó. Creo que la parte que más me gustó de la novela fue la última, la que narraba su amigo donde se presentó el concepto del Eterno Retorno, algo que me encantó.

Me pareció que le faltaba algo de poesía, no encontré nada que explicara el Premio Nobel. Sé que solo he leído un libro suyo y que tengo que leer más novelas que haya escrito para poder tener una opinión informada sobre el autor. Me pasó como con Camus, esperaba un estilo más rebuscado y me encontré una escritura muy sencilla que, sin embargo, consigue atraer al lector y hacer que siga leyendo. Las frases empeladas son breves pero son más que suficientes para enviar el mensaje que se quiere transmitir. Los personajes también estaban muy bien trabajados, sobre todo Louki, la cual empieza siendo una desconocida para convertirse en una protagonista cuya vida es más que intrigante.

En definitiva, En el café de la juventud perdida me ha gustado y lo recomendaría, sí, pero no ha sido tan maravilloso como esperaba. La trama es el tipo de historia que me gusta pero no es excesivamente original. Los personajes son el punto fuerte de la novela y supongo que esto tiene sentido, porque son la parte principal de todo el libro. Sin duda, seguiré leyendo más libros de Patrick Modiano a ver si termina de convencerme.


26 oct. 2014

Relecturas


La semana pasada terminé de leer Romeo y Julieta de William Shakespeare por tercera vez. La primera lectura se debió a que me lo prestaron, la segunda fue a raíz de comprármelo yo unos años después y la tercera ha tenido lugar porque es una de las lecturas obligatorias que tengo que realizar para este cuatrimestre... aunque en esta ocasión lo leí en inglés (¡y qué diferencia! aunque de eso ya os hablaré en otra ocasión). Pero no os engañéis, esto ha sido una anomalía, en realidad es muy raro que relea libros.

Normalmente termino un libro y sé que ya no volveré a tocarlo nunca más. Tengo tantos libros pendientes que no me veo con las fuerzas de hacer relecturas en detrimento de aquellos tomos que me quedan por leer. Es más una cuestión de culpabilidad que de convicción. No releo porque aún me quedan 55 libros (a día de hoy) por leer que compré con dinero de mi propio bolsillo o que me regalaron. Y todos esos libros me miran desde la estantería y me da una vergüenza tremenda que sean tantos. Sé que os puede parecer que estoy un poco ida de la cabeza, pero es que fue cumplir los 20 y sentirme mal por despilfarrar el dinero en cosas que no necesito. Para mí nunca contará como excusa aceptable que los libros son bonitos y adornan las estanterías o que son parte de mi colección... si compro una novela, una obra de teatro o un poemario (lo cual no suele ocurrir porque tengo a la poesía abandonadísima) es para leerlos, no para usarlos de decoración.

No suelo releer, pero en ocasiones no lo puedo evitar. Hay libros a los que me siento atraída siempre, aunque ya sepa qué ocurre en cada una de sus páginas. Quizá se debe a que soy una sentimental empedernida, porque muchas de estas lecturas las relicé de adolescente, cuando descubría géneros nuevos. A lo mejor dentro de 5 años releo algunos libros que he leído con 20 y pocos, quién sabe. Lo cierto es que la saga de Harry Potter me trae un cantidad tremenda de recuerdos y por eso los he leído varias veces. El Diario de Ana Frank también lo he leído un par de veces porque fue el primer libro que me puso los pelos de punta y me hizo llorar de la rabia como antes no había llorado. Y, ¡cómo no!, 1984 de George Orwell, el cual leí a los 16, volví a leer a los 19 y ahora, a los 22, me entra la morriña y quiero volver a él. Aparte de los mencionados, hay otros libros que he releído, pero los que acabo de nombrar son los que no me sabe mal volver a leer, los que no despiertan ningún sentimiento de culpabilidad, supongo que porque son historias que me marcaron en su momento y para mí regresar a sus páginas es como ver un álbum de fotos de mis recuerdos de adolescente.

Decía que a lo mejor cuando este cerca de los 30 releo obras que estoy leyendo ahora. Algunas ya las tengo en mente: El gran Gatsby de F. Scott Fitzgerald, Los falsificadores de monedas de André Gide, La metamorfosis de Kafka o Crimen y castigo de Dostoyevski... pero para eso aún me quedan unos cuantos años por delante.

Ahora os toca a vosotros, ¿cuál es vuestra opinión sobre las relecturas?


24 oct. 2014

TAG: Libros que tenía que comprar pero que aún no he leído.


Aunque suelo controlarme a la hora de comprar libros, los regalos son algo mucho más distinto. Pido libros que tengo muchísimas ganas de leer y luego tardo en hacerlo. Por ello, la mayor parte de los libros en esta lista son regalos... al menos mi bolsillo no nota los impulsos tanto.

  1. The picture of Dorian Gray de Oscar Wilde. Lo encontré a muy buen precio y me lo compré, pensando que lo leería pronto... error. Ha pasado un año y sigue intacto.
  2. Pride and Prejudice de Jane Austen. Lo mismo que con la novela que acabo de nombrar me ocurrió con esta. Creía que me animaría así con la autora y ni por esas. Eso sí, este curso me toca leer el libro como lectura obligatoria.
  3. Bel Ami de Guy de Maupassant. Creo que he mencionado alguna vez mi época oscura de compras sin control de la que todavía conservo libros sin leer. Este es uno de ellos. Debe de llevar conmigo unos 4 años.
  4. Sputnik, mi amor de Haruki Murakami. Mira que le di vueltas a comprar este libro, le tenía unas ganas tremendas, lo compré y... fin del encanto. He de decir que en estos últimos meses me ha estado tentando mucho para leerlo, a lo mejor cae antes de que acabe el año.
  5. The Bell Jar de Sylvia Plath. Lo compré el año pasado como parte de un pedido a Bookdepository. Hacía tiempo que lo quería leer, pero estoy esperando el momento adecuado para hacerlo porque tengo la impresión de que no es un libro que se deba leer a la ligera.
  6. Middlemarch de George Elliot. Regalo de las Navidades pasadas, aún no he encontrado cuándo ponerme con él. Quiero esperar a tener un respiro, a lo mejor el verano que viene llega su turno.
  7. El hombre que confundió a su mujer con un sombrero de Oliver Sacks. Una colección de relatos que pedí como regalo y que aún ni he abierto. Y sigo sin saber cuándo lo haré... todo un misterio.
  8. Libro del desasosiego de Fernando Pessoa. Este lo empecé hace unos años, cuando lo saqué de la biblioteca. Me lo quise tomar con calma y no pude terminarlo, así que lo pedí de regalo de cumpleaños si mal no recuerdo. Me pasa como con el de Sylvia Plath, estoy esperando a que llegue su momento adecuado porque sé que me puede encantar o puedo detestarlo.
¿Vosotros tenéis algún libro pendiente que comprastéis pensando que leeriais al instante?

21 oct. 2014

Reseña: "Noches blancas", "El pequeño héroe" y "Un episodio vergonzoso" de Fyodor Dostoyevski


Hace un par de años, después de terminar Crimen y castigo, fui corriendo a la librería a buscar otra obra de Dostoyevski. Como tenía tantos libros pendientes (¡el cuento de nunca acabar!), me compré esta edición con tres novelas cortas / relatos del autor, que era finita y no me hacía sentir culpable. Como viene siendo habitual en mí, he tardado mucho en leer el libro... ya veis que lo mía era un serio problema de impulso consumista.

La primera narración se llama Noches blancas. En ella se nos presenta a un protagonista, que es el narrados, vagando por las calles de San Petersburgo. Un día se encuentra con Nástienka, una joven que, como más tarde contará, no ha tenido mucha suerte en la vida puesto que se ve obligada a pasar casi todo el día pegada a su abuela. Pronto entablan amistad y comienzan a contarse sus historias. Me gustó bastante el relato, aunque se nota que fue escrito en la primera etapa del escritor. Algo más ingenua de lo que esperaba, la historia es un poco triste al final. Supongo que no entendí del todo el flechazo repentino del narrador, ¡pero es que eso siempre me pasa! Por lo demás, es una lectura que se hace rápido y de un tirón.

El pequeño héroe fue el relato que menos me gustó. Trata sobre un niño de once años que es invitado a una fiesta de la alta sociedad rusa. Ahí se queda prendado de una de las asistentes, Madame M., la cual tiene problemas con su marido. Me pareció algo más pesada esta historia, supongo que porque el tema en sí no me interesaba en exceso. Además, leer sobre un enamoramiento así después de Lolita no iba a encandilarme de ninguna manera. También influyó el hecho de que el Dostoyevski que yo conocía era ya el autor maduro y no el que comenzaba su carrera literaria.

Por último, Un episodio vergonzoso fue mi novela corta preferida de las tres. El protagonista es un funcionario de alto rango, que se cuela en la boda de uno de sus empleados con el fin de asombrar a los invitados con su humildad y cercanía. Las cosas se tuercen, como es de esperar, y termina haciendo el ridículo. Me reí bastante por lo absurdo de la situación y se me hizo bastante ligera la lectura, sobre todo por la ironía con la que Dostoyevski narra los hechos. Una crítica a la clase noble de la época estupenda.


20 oct. 2014

Nuevo en la estantería #7 (Inglés)


Este verano mis estanterías se vieron alimentadas por más libros en inglés de lo que las tengo acostumbradas. Entre que pedí algunos para la universidad (que al final resultó que no tenía que leer) y que compré otro mientras estaba de viaje, he termiando por acumular un total de 9 libros nuevos... y todos en inglés.


Mientras que estaba en Irlanda fui varias veces a una cafetería muy simpática donde había también una tienda de libros de segunda mano. Entre el desayuno full irish y las gangas ya os podéis imaginar que estaba en el cielo. Aún así me controlé y compré dos libros que guardaban relación con las clases que tengo este curso (La colección de poemas de Emily Dickinson y Todas las obras poéticas de Edmund Spenser) más uno que hacía tiempo que quería: Atonement (o Expiación es castellano) de Ian McEwan.


Como parte de una clase sobre literatura inglesa de la Restauración y del siglo XVIII, se recomendaban estos dos libros. El de la izquierda es The History of Rasselas Prince of Abissinia de Samuel Johnson (¡el inventor del diccionario!). Lo leí en verano y fue el culpable de que no leyera nada más hasta septiembre. Por otro lado está Gulliver's Travels de Jonathan Swift, en edición preciosa de Penguin English Library y que todavía no he leído.


Para finalizar, autores del siglo XX. En Santorini, Grecia, encontré una tienda de libros de las que salen en las películas, donde todas las paredes están llenas de libros y están organizados por temas e idiomas. Además, había varios cartelitos escritos a mano con comentarios de los propietarios. Allí me compre Books vs Cigarettes de George Orwell, que es una colección de ensayos del autor sobre la lectura y los libros. Por último, pedí los tres libros restantes para una clase que en principio iba a tener sobre postmodernismo pero que luego cambiaron a Jane Austen (no haré más comentarios al respecto). Me quedé con los libros comprados pero menos mal que eran libros que quería leer tarde o temprano. Son los siguientes: Wide Sargasso Sea de Jean Rhys, Flaubert's Parrot de Julian Barnes y Two Women of London: the Strange Case of Ms Jekyll and Mrs Hyde de Emma Tennant.

¿Qué libros habéis comprado vosotros últimamente? ¿Habéis leído alguno de los que he enseñado? ¿Os llama la atención alguno?

18 oct. 2014

Reseñas: "El baile" de Irène Némirovsky y "Pregúntale al polvo" de John Fante


Hoy he decidido juntar estos dos libros en una misma entrada del blog por el simple hecho de que ambos son bastante finitos y dudo que pudiera escribir más de un breve comentario sobre cada uno. Uno me encantó y el otro fue un desastre, pero no voy a adelantar información.

El baile de Irène Némirovsky

Empecé este libro porque estaba en época de exámenes y no quería entretenerme con lecutras demasiado densas. He de decir que no me sirvió de mucho mi artimaña porque terminé leyéndolo de un tirón... ¡pero es que me estaba gustando tanto! La historia se centra en Antoinette, una niña cuyos padres son lo que comúnmente se llama "nuevos ricos". No soporta a su madre, que la ningunea a más no poder y que, por si eso fuera poco, no le permite asistir a un baile muy importante que va a tener lugar en su casa. Antoinette, ni corta ni perezosa, decide vengarse de su progenitora.

Recuerdo que llevaba poquísimas páginas leídas y ya sentía la fuerza del relato, los sentimientos tan intensos de la protagonista de 14 años que se ve poseída por un odio tan enorme hacia su madre que desearía que una de las dos estuviera muerta. No dejó de sorprenderme la de veces que repetía las ganas que tenía de morirse y cómo, en ocasiones, hasta tenía planeado su suicidio. La forma en que la niña está retratada me pareció muy realista, lo cual no es de extrañar si se tiene en cuenta la biografía de la propia autora. La madre, por otro lado, piensa únicamente en disfrutar de su nueva vida y ve a su hija como un estorbo, un obstáculo en su ascenso por la escala social. El padre, por otro lado, no quiere formar parte de ningún conflicto, así que se limita a excusar a su hija por su comportamiento pero no llega a defenderla nunca del todo porque tampoco es que le importe mucho la pobre Antoinette.

Me encantó cómo, en tan pocas páginas, el relato estaba dotado de una fuerza tremenda, de unos personajes tan bien perfilado y de un estilo estupendo. Seguiré leyendo a esta escritora, sin duda.


Pregúntale al polvo de John Fante

Un título precioso que me llamó la atención desde el primer momento... una pena que no se le pareciera en nada el contenido. La única razón por la que lo terminé fue por lo breve que era, si no se habría quedado a medias. Escribí lo siguiente después de leerlo:

He terminado Pregúntale al polvo de John Fante hace unas horas y, si soy sincera, no me ha gustado. Lo tenía desde hace dos años en la estantería, había sido un regalo y la verdad es que me apetecía leerlo, le había llegado su momento. Creía que me iba a gustar, quería que me gustara. Había leído reseñas en las que decían que hacia la mitad la cosa se ponía interesante. Así que pasaba una página tras otra consolándome con que, al llegar a la página 100, la trama casi inexistente mejoraría algo... y no lo hizo. Bueno, sí, unas 25 páginas de mejora y 75 de caída en picado. Y a pesar de ello seguía pensando que a lo mejor el final era lo fascinante de este libro. Y al leer la ultima frase... un chasco.

Se me ha quedado un vacío en el cuerpo, una decepción. Como cuando nos presentan a alguien a quien llevamos tiempo queriendo conocer y resulta que esa persona es todo lo contrario a lo que imaginábamos... en el mal sentido. Pues algo así me ha pasado con Pregúntale al polvo. Quería leerlo, pensaba que me iba a encantar y al final mis ganas me han dejado con un sabor muy amargo en la boca porque se han topado contra un libro que me ha desesperado por lo aburrido y odioso que ha me ha resultado. Un personaje principal insoportable y una trama inexistente, todo aliñado con un estilo bastante regulero... en eso puedo resumir lo que el libro ha sido para mí.

12 oct. 2014

Reseña: "Lolita" de Vladimir Nabokov


La historia de la obsesión de Humbert Humbert, un profesor cuarentón, por la doceañera Lolita es una extraordinaria novela de amor en la que intervienen dos componentes explosivos: la atracción «perversa» por las nínfulas y el incesto. Un itinerario a través de la locura y la muerte, que desemboca en una estilizad ísima violencia, narrado, a la vez con autoironía y lirismo desenfrenado, por el propio Humbert Humbert. Lolita es también un retrato ácido y visionario de los Estados Unidos, de los horrores suburbanos y de la cultura del plástico y del motel. En resumen, una exhibición deslumbrante de talento y humor a cargo de un escritor que confesó que le hubiera encantado filmar los pic-nics de Lewis Carrol.
Terminé Lolita hará una semana y todavía no sé qué pensar de la novela. Bueno, sí, sé que me ha encantado, pero no estoy segura de que haya digerido lo que leí ni de si algún día llegaré a asimilarlo. Mi historia con este libro es la de dos caminos que no parecía que se fueran a cruzar jamás. Llevaba en mi lista de deseos desde hace años y siempre lo pedía como regalo, ya fuera de cumpleaños o de Navidades... o de lo que fuera. Mis peticiones nunca eran escuchadas y hasta que no dejé a mi hermano sin muchas más opciones como regalo de cumpleaños el pasado marzo, no pude tenerlo en mis manos. Lo dejé en la estantería unos meses, esperando que llegara su momento y, a finales de septiembre, no dudé ni un solo instante en empezarlo. ¡Qué obra de arte!

Mis primera impresión del libro fue que me iba a sentir muy incómoda a lo largo de las casi 400 páginas de mi edición. Hablaré claro: un hombre de 40 años está obsesionado / enamorado de una niña de 12 y terminan por tener una relación que a más de uno le haría llevarse las manos a la cabeza o dejar el libro de inmediato. No llegué a acostumbrarme al hecho de que Humbert Humbert deseara tan pasionalmente a Lolita y que ella se dejara llevar de esa manera. A menudo me cruzaba por la mente la idea de que estaba leyendo una historia cuyo tema principal era la pedofilia y aún así no era capaz de devolver el libro a la estantería. Hacía tiempo que una historia no me despertaba unas emociones tan encontradas, que me hacía sentirme desorientada y confusa sobre lo que he leído. Con Lolita he tenido que cuestionarme muchas cosas que jamás pensé que me cuestionaría. Y no sé para vosotros, pero para mí eso es indicativo de un libro magnífico.

Para cuando terminé la novela, no sabía muy bien cómo sentirme con respecto a los personajes: la obsesión Humbert me daba pena y a la vez me repugnaba y Lolita... creo que si una cosa me quedó clara al llegar a la última página fue que el lector nunca podría saber cómo era en realidad, porque todo el relato era la visión distorsionada que Humbert tenía de ella, había leído sobre una nínfula, como él las llama, que recibía el nombre de Lolita, pero nunca sobre Dolores Haze, la verdadera muchacha. Es cuando ella ya ha crecido que el lector se da cuenta de que ni el propio Humbert sabía como era Dolores en verdad, porque nunca se había preocupado por conocerla, porque había volcado en ella sus fantasías e ideas preconcebidas. Recuerdo que la última aparición de Lolita y la breve conversación que mantiene con el protagonista me inspiraron mucha lástima por ambos, aunque no sean del tipo de personaje al que se le toma cariño, sino todo lo contrario.

Pero, ¿qué tiene de especial Lolita? La respuesta es sencilla: su autor, Vladimir Nabokov. Todavía no me puedo creer lo bien escrita que estaba la obra. Trata sobre un tema bastante escabroso y, sin embargo, lo transmite todo con una delicadeza y una belleza inmensas. Los párrafos interminables eran una delicia; la selección de vocabulario, espléndida; las reflexiones, maravillosas... Puede gustarte más la historia o menos, caerte los personaes mejor o peor, pero hay una cosa inegable: merece la pena seguir leyendo por el simple placer de ver cómo las palabras se combinan para crear arte en estado puro. ¡Magnifico!

No me hace falta darle demasiadas vueltas: Lolita ha sido una de las mejores leturas de 2014, sin lugar a dudas. Me ha dejado boquiabierta, con mil dudas, sin saber qué pensar y con el corazón en un puño... pero es que eso es lo que busco en una buena lectura. La novela de Nabokov tiene bien merecido ser considerada una de las grandes obras de la literatura universal.


6 oct. 2014

Wrap Up: Septiembre 2014


Ya se acabó el horrible mes del inicio de curso y a mí me toca enseñaros lo que he leído estos últimos 30 días:

  • La insoportable levedad del ser de Milan Kundera [4/5] (Reseña).
  • Crónica de una muerte anunciada de Gabriel García Márquez [4/5] (Reseña).
  • La casa de los siete tejados de Nathaniel Hawthorne [1/5] (Reseña).
  • La identidad de Milan Kundera [4/5] (Reseña).

Septiembre ha sido para mí un mes de contrastes a nivel lector. Comencé terminando un libro que había empezado en agosto: La insoportable levedad del ser de Milan Kundera, el cual me encantó a pesar de que el final me desilusionó un poco. Después releí Crónica de una muerte anunciada de Gabriel García Márquez, que ya había leído hace unos años. Esta vez la experiencia fue mucho mejor y disfruté la historia con creces. Probé suerte con La casa de los siete tejados de Nathaniel Hawthorne a continuación y fue la gran decepción del mes. Me resultó soporífero e infumable... ni siquiera lo terminé. Para finalizar septiembre, recurrí a Milan Kundera de nuevo, esta vez a su novela La identidad, que me sirvió para comprobar que quiero leer mucho más de este autor. Y ahora a ver qué me depara octubre, que no ha empezado con mal pie.

¿Qué habéis leído vosotros este pasado mes?

5 oct. 2014

Reseña: "La identidad", de Milan Kundera

 Como ya dije en mi última reseña, terminé muy decepcionada con La casa de los siete tejados de Nathaniel Hawthorne. Mis ganas de leer se vieron algo afectadas y pronto supe que, o leía algo que me gustara, o iba a terminar por pasar una temporada sin leer. Es por eso que recurrí de nuevo a Milan Kundera (por segunda vez en el mismo mes). Esta vez le tocó el turno a La identidad, novela que había comprado hacía poco más de una semana. La historia me recordó en ciertas partes a La insoportable levedad del ser... claro que eso es de esperar dado que La identidad fue el libro que lo siguió. Sin embargo, esto no me pareció algo malo, todo lo contrario: fue indicativo de que había elegido bien.

La historia nos presenta a Jean-Marc y Chantal, una pareja que lleva un tiempo viviendo juntos. Ambos creen que se conocen el uno al otro a la perfección... hasta que Chantal comparte su preocupación por que los hombres ya no se giran para mirarla. Este inocente comentario deja a Jean-Marc descolocado y pronto comienza a ver algunos rasgos de la personalidad de su amada que nunca antes había conocido. Chantal, por su parte, comienza a recibir cartas de un admirador secreto que la observa desde las sombras, lo cual afecta también a su forma de comportarse. Pronto, una serie de malentendidos los llevará a darse cuenta de que no todo es lo que parece y que la línea entre la realidad y lo irreal es más fina de lo que creen.

Aunque la historia tiene algunos puntos flojos, me ha gustado bastante. Habría omitido algunas divagaciones de los personajes que no venían demasiado a cuento desde mi punto de vista, pero, por lo demás, creo que Kundera usa las palabras exactas y necesarias para contar una historia que es más compleja de lo que parece. Me sigue fascinando la sencillez con la que habla de un tema tan complicado como son las relaciones de pareja. Cada línea en la que trataba sobre los malentendidos que se tienen cuando no se hablan las cosas, cuando se deja de confiar en el otro estaba escrita de una manera tan sencilla pero a la vez tan contundente que leer La identidad ha sido una experiencia maravillosa. Me gustó especialmente la atmósfera de incertidumbre que el autor crea alrededor de los dos personajes que creen que se conocen a la perfección el uno al otro cuando, en realidad, hay muchos aspectos de su pareja que nunca han visto.

Creo que en esta ocasión sentí más empatía por los personajes que en La insoportable levedad del ser, quizá porque me resultaron más cercanos, menos extraños. Ambos me parecieron de lo más coherentes hasta en su locura. Tanto Chantal como Jean-Marc son personajes humanos a los que les invaden las dudas y el miedo cuando ven que, en ocasiones, quien duerme a su lado es un extraño que no coincide con la persona que tenemos representada en nuestra mente... y entonces es cuando dudan de si viven con alguien real o irrela, si en verdad conocen la identidad del otro o ha sido producto de su imaginación.

La identidad me ha resultado una lectura muy agradable a la vez que intensa. Fue el remedio perfecto a la desilusión de mi lectura previa y me ha servido para darme cuenta de que quiero leer más obras de este autor. Su forma de construir la psicología de los personajes, de crear un mundo a partir de ella y su estilo sencillo y a la vez profundo han hecho que se convierta en un escritor al que poco a poco iré leyendo. Distinta a La insoportable levedad del ser, esta novela no deja de tener algo especial que la hace maravillosa. Si no fuera por aquellas divagaciones que no terminaban de convencerme la habría puntuado con 5/5.