29 sept. 2014

Reseña: "La casa de los siete tejados" de Nathaniel Hawthorne

A finales del siglo XVII, en una pequeña localidad de Nueva Inglaterra, el venerable coronel Pyncheon decide construirse una ostentosa mansión en el lugar donde antes se había levantado la cabaña de Mathew Maule, un hombre turbio que había sido condenado por brujería en un juicio presidido por el coronel. De camino al cadalso, Maule había proferido una maldición contra el coronel: «Dios le dará sangre para beber». El día de la inauguración de la casa, el coronel muere repentinamente. Y sus descendientes heredan la casa y el infortunio.

Recuerdo que lo que me terminó de convencer para comprar este libro fue el ambiente tan tenebroso que prometía tener. Aquello fue hace unos años y, desde entonces, el libro había estado en la estantería esperando a que le llegara su turno. Decidí que el momento para leerlo había llegado y me lo llevé como lectura de viaje a principios de septiembre... error. Cuando llevaba cincuenta páginas me di cuenta de que no era un libro para mí, que me iba a sacar de mis casillas, y lo peor de todo es que no tenía ningún otro libro con el que poder sustituirlo, estaba condenada a continuar con él. No voy a mentir, cuando llegué a España intenté que nuestra relación funcionase, pero me terminé hartando cuando me quedaban unas 100 páginas para el final.

Lo primero que me aburrío de La casa de los siete tejados fue su lentitud. No era una lentitud de estas que te hacen disfrutar de los párrafos, sino que se trataba de un ritmo excesivamente lento, más allá de la necesidad. La minuciosidad al describir absolutamente todo en perfecto detalle me desesperaba y las conversaciones insulsas entre los personajes, manidas a más no poder, me hacían querer tirar el libro por la ventana. Comprendo que las costumbres de la época eran así, pero es que el relato no parecía ir a ninguna parte. Todo era narrar hechos sin propósito alguno y deteniéndose en cada pequeño aspecto de la trama. Me di cuenta que no era cuestión de contextualizar para conectar mejor con el ambiente, sino que todo era una perorata insufrible, estuviera situado en una época u otra.

Por si esto no fuera poco, los personajes me resultaron de lo más insulsos. Una señora mayor que se lamenta porque ha envejecido mal y su hermano ni la quiere mirar, el hermano que ha pasado no sé cuántos años en prisión y está medio loco, la prima del pueblo que es pura inocencia, el huesped misterioso y el primo malvado que disfruta de un alto estatus social... Me suenta todo a una partida de Cluedo. Lo peor de todo era la forma en la que interactuaban unos con otros, apenas se creaba misterio alguno y todas las conversaciones me parecían iguales. Creo que no recordaré a los personajes dentro de unos meses.

He dicho que no llegué a terminar la novela. Cuando me quedaban 100 páginas para llegar al final, me di cuenta de que en toda la semana me había ido arrastrando agónicamente entre las páginas por pura cabezonería, porque no me gusta dejar los libros sin acabar. Decidí buscar en internet un resumen de la trama para animarme a leer pero aquello fue peor: lo que me esperaba no era mucho más interesante. Además, a Hawthorne se le ocurrió guardar absolutamente toda la acción para los últimos capítulos, algo que me da mucha rabia. Cerré el libro y nunca miré atrás.

En definitiva, no me ha gustado en absoluto la novela. No le he visto nada de especial y me ha resultado soporífera. No sé si es cosa de La casa de los siete tejados solo o que el autor suele ser así de aburrido. De todos modos, creo que en el futuro le daré otra oportunidad con La letra escarlata, su gran obra, a ver si así hacemos las paces.


28 sept. 2014

Reseña: "Crónica de una muerte anunciada", de Gabriel García Márquez

Creo que esta ha de ser una de esas entradas en las que he de pedir disculpas... a un libro. Hace tres años leí Crónica de una muerte anunciada y mi opinión fue esta. No me terminó de convencer y creo que fue porque no fui constante con él. Recuerdo 2011 como un año en el que apenas tenía tiempo para sentarme tranquila a leer y muchas lecturas las hice en viajes de tren, cansada y a punto de dormirme en mi asiento y pasarme de parada. No es de extrañar que la historia de esta breve novela se me escapara entre los dedos y no fuera capaz de apreciarla del todo. Este año tuve la oportunidad de leerla en un par de sentadas y mi impresión sobre la historia es completamente distinta: me ha encantado.

El final del libro ya es desvelado desde el principio: Santiago Nasar va a ser asesinado... o ya lo fue porque esto es, como bien dice el título, la crónica de su asesinato. A lo largo de las menos de 100 páginas Gabriel García Márquez nos lleva de la mano por las horas antes del evento. Así, podemos conocer las causas de la venganza, cómo todo el pueblo parece saberlo menos el afectado y que nadie llega a avisarlo por unas razones u otras. La cuestión es que, lo que podría haber sido evitado, termina por ocurrir a causa de la apatía de los habitantes del pueblo y sus inexistentes esfuerzos por parar a los asesinos.

Creo que lo que más me fascinó de toda la historia fue esa indolencia que reina en el pueblo con respecto a la víctima. Todos terminan sorprendidos, pero nadie hace nada para evitarlo a pesar de estar en sus manos la solución. Me llamó la atención la ironía del "alguien lo avisará" y que nadie lo avisara al final. En ocasiones me daba por reír de lo absurdo de la situación... el pobre Santiago paseándose por el pueblo, cruzándose con la gente y nadie dice nada. Y después todos se sorprenden por lo ocurrido a pesar de conocer las intenciones de los asesinos desde hacía horas.

No puedo dejar de lado tampoco el hecho de que el ni narrador, ni mucho menos el lector, llegan a saber a ciencia cierta si la muerte había tenido una razón de ser o solo había sido el desenlace de una gran mentira. Al terminar la última página me di cuenta de que nunca se llega a aclarar si las acusaciones lanzadas contra el protagonista eran ciertas o simplemente inventadas, si había muerto sin razón alguna. Y volvemos a esa ironía de que se ha puesto punto final a la vida de una persona pero no se sabe a ciencia cierta si se trataba de la persona equivocada.

Me alegro mucho de haber releído Crónica de una muerte anunciada, la verdad. La impresión que me había dejado hace años no tiene nada que ver con la de ahora. Esta vez he disfrutado con creces de cada uno de los matices de esta breve obra. Me he reído en unas ocasiones y en otras lo he pasado mal por la mala suerte de Santiago. Y todo eso en menos de 100 páginas.

26 sept. 2014

Reseña: "La insoportable levedad del ser" de Milan Kundera


Esta es una extraordinaria historia de amor, o sea de celos, de sexo, de traiciones, de muerte y también de las debilidades y paradojas de la vida cotidiana de dos parejas cuyos destinos se entrelazan irremediablemente. Los celos de Teresa por Tomás, el terco amor de éste por ella opuesto a su irreflenable deseo de otras mujeres, el idealismo lírico y cursi de Franz, amante de Sabina, y la necesidad de ésta, amante también de Tomás, de perseguir incansable, una libertad que tan sólo la conduce a la insoportable levedad del ser, se convierten de simple anécdota en reflexión sobre problemas filosóficos que, afectan a cada uno directamente, cada día.
 Decir que hacía meses que este libro me rondaba la cabeza sería quedarme corta. Creo que desde que oí su título hace años, éste quedó grabado a fuego en mi memoria y aparecía de vez en cuando hasta que, por fin, encontré el momento oportuno de leer la novela. No sabía qué me iba a encontrar en ella, pero tenía la certeza de que me iba a gustar... una corazonada de las de toda la vida. Y no me equivocaba. Aunque no me pareció tan maravillosa como muchas personas opinan, me pareció un libro buenísimo que merece la pena leer.

Con una sinopsis en la contraportada más que ambigua, me aventuré en las páginas de La insoportable levedad del ser sin tener ni idea de qué iba a pasar. En seguida me quedó claro que, si bien Milan Kundera no tiene un estilo muy enrevesado, hay que prestar atención a cada párrafo. La sencillez usada con extrema maestría. ¿Para qué divagar durante páginas y páginas cuando se puede realizar una reflexión mucho más hermosa en unas pocas líneas? Y es que en esta novela son más importantes los mensajes que hacen pensar a la historia en sí. De hecho, la trama es bastanta sencilla dentro de lo que cabe, lo importante es lo que la psicología y fuero interno de los personajes nos transmite. Por eso creo que cada parte del libro se centra en un personaje a la hora de avanzar en los hechos, lo cual da un espectro de interpretaciones y justificaciones de los más completo.

Puede que los personajes sean simple sujetos utilizados para analizar la naturaleza del ser humano cuando las relaciones se complican al mezclar los sentimientos y los impulsos irreflexivos. Tomás quiere a Teresa pero es incapaz de serle fiel y ella sigue a su lado a pesar de no soportar las infidelidades. Esta línea argumental fue la que más me mantuvo en vilo. El misterio no estaba en el qué iba a pasar a continuación sino en el por qué de la forma de actuar de los protagonistas. Por otro lado están Sabina y Franz, cuya relación es parecida pero sin el factor de lealtad que caracteriza a Teresa con respecto a Tomás. Y todos estos interrogantes tienen como telón de fondo la Primavera de Praga y la posterior invasión de los rusos, que influye sobremanera en las vidas de los personajes, ya sea porque se marchan del país o porque deciden quedarse en él a pesar de las consecuencias.

Sin embargo, creo que no estaría siendo del todo honesta si me deshiciera en halagos únicamente, si no señalara lo que me ha parecido más flojo. La última parte de la novela no me pareció que estuviera a la altura del resto de la historia. Me quedé un poco decepcionada con los últimos capítulos. Esperaba un final que me dejara satisfecha, que igualara todo lo que había leído hasta el momento o, incluso, lo superara y, en vez de esto, me encontré con uno de esos finales en los que se te queda el cuerpo algo frío. He de decir que tardé bastante en leer el libro porque me lo empecé en el avión cuando me iba de viaje y ya se sabe que, cuando uno viaja, la lectura queda relegada a un plano secundario del que apenas sale.

Resumiendo, si no pienso demasiado sobre la última parte de La insoportable levedad del ser, esta ha sido una novela que me ha gustado mucho (aunque no tanto como parece gustarle a todo el mundo). Los personajes y las reflexiones merecen la pena con creces. Milan Kundera tiene un don a la hora de escribir y me ha dejado con ganas de más... de hecho, ahora mismo estoy leyendo otro libro suyo, pero ya hablaré de eso otro día.


24 sept. 2014

Wrap Up: Julio + Agosto 2014


Con esto de los viajes en vacaciones y el comienzo del curso y poco después aún no he tenido tiempo para hacer esta entrada con las lecturas que realicé durante los meses de julio y agosto. 

  • You Against Me de Jenny Downham [3/5].
  • Un mundo feliz de Aldous Huxley [3/5].
  • La historia de mi máquina de escribir de Paul Auster [4/5].
  •  Pedro Páramo de Juan Rulfo [4/5].
  • The Goldfinch de Donna Tartt [4/5].
  • The History of Rasselas, Prince of Abissinia de Samuel Johnson [2/5].

Empecé julio terminando el libro que había decidido leer para la Readathon in English: You Against Me de Jenny Downham. Tenía el libro desde hace años en la estantería y, dado que quiero dejar apartado el género juvenil por una temporada, pensé que estaría bien quitarle el polvo a los libros pendientes de este tipo. La lectura fue rápida y entretenida, me gustó más de lo que esperaba aunque el final fue algo flojo. A continuación me puse con Un mundo feliz de Aldous Huxley, lectura que ya dije en enero que quería hacer antes de que acabara el año. Me esperaba mucho más, me dejó bastante descontenta. Quizá lo relea en unos años quién sabe... pero más de eso en su correspondiente reseña. Para avanzar rápido en el reto de GoodReads de leer 50 libros en un año hice un poco de trampa y me leí La historia de mi máquina de escribir de Paul Auster. El libro tiene muy poquitas páginas, la letra enorme e ilustraciones. Me gustó muchísimo el relato aunque sea lo que dice su título: la historia de una máquina de escribir. Una joyita que merece la pena leer. Como estaba con ganas de libros finitos, seguí con Pedro Páramo de Juan Rulfo, uno de los precursores del realismo mágico hispanoamericano. Me pareció interesantísimo y bastante inquietante. No dejaba de sorprenderme la facilidad con la que se mezclaba el mundo de los vivos con el de los muertos. Estupenda lectura. Con bastante motivación y ganas me atreví a leer The Goldfinch de Donna Tartt, ganador del Premio Pulitzer de este año. Aunque al principio me resultó algo intimidante por su extensión, pronto se me pasó el miedo y comencé a sentirme más y más fascinada por la historia. No es una novela perfecta y es posible que no le guste a todo el mundo, pero a mí me llegó lo suficiente como para olvidar sus defectos. En agosto solo terminé un libro: The History of Rasselas, Prince of Abissinia de Samuel Johnson. Se trataba una lectura que, en principio era obligatoria para la universidad... y menudo aburrimiento. Se me hizo bastante cuesta arriba y eso que solo tenía 100 páginas.

Como podéis ver, empecé le verano con muchas ganas de leer y fui perdiendo fuerzas. De todos modos, como excusa, diré que a mediados de agosto me fui de viaje y me resultó imposible leer, así que me pasé el resto del mes con un libro en la maleta que no pude terminar hasta septiembre.

15 sept. 2014

Reseña: "La peste", de Albert Camus


Como ya dije hace meses, al hablar de las lecturas de los meses de mayo y junio, decidí leer La peste de Albert Camus para descansar del atracón que me había dado de fantasía en esos dos meses. No era la primera vez que cogía un libro del autor argelino ya que hace dos años leí El extranjero, uno de sus trabajos más famosos. Eso sí, en esta ocasión opté por una traducción al castellano porque era la que había en mi casa y, además, quería enterarme bien de toda la historia sin estar buscando palabras en el diccionario.

La historia nos sitúa en Orán, Argelia, en el siglo XX. El narrador, cuya identidad no será revelada hasta el final de la novela, nos relata los hechos de cómo una epidemia de peste bubónica se extiende por la ciudad. Lo que comienza con una plaga de ratas y unos pocos enfermos de una afección todavía por identificar, termina convirtíendose en un desastre que azota al total de la población. El Doctor Rieux, el principal personaje de la historia, ve cómo, ante sus ojos, los ciudadanos comienzan a morir y la ciudad es aislada por completo y declarada en cuarentena. Familias y amigos quedan separados, unos dentro de la ciudad y otros fuera.

El sentimiento general que me quedó tras leer el libro fue muy positivo. No lo voy a negar, el principio es algo lento. Se me hicieron un poco áridas las primeras páginas y el hecho de que la letra de mi edición fuera enana, no ayudaba nada. Sin embargo, como el libro era corto, encontré la motivación para seguir leyendo. Y me alegro de que así fuera porque es una novela maravillosa sobre el ser humano y su naturaleza. No sé si lo he dicho alguna vez, pero siempre he encontrado el existencialismo muy interesante, y La peste es una de las principales novelas de este movimiento filosófico. Me encantó la reflexión latente a lo largo de todas las líneas del libro de que, al final, el hombre no tiene control sobre lo que le ocurre y que todo queda reducido a lo absurdo. Pero hubo algo que me gustó todavía más, y es la reacción de Rieux y sus compañeros frente a este sinsentido representado por medio de la peste. Lejos de adoptar una actitud derrotista deciden enfrentarse a la enfermedad, convirtiendo la vida humana en algo digno de apreciar por sí misma, sin razones de carácter superior de por medio.

Me gustó mucho cómo actuaron los personajes en la novela, sí, pero no llegué a conectar del todo con ellos. Conforme pasaba las páginas tenía la impresión de estar leyendo sobre los hechos narrados desde cierta distancia, como si estuviera viendo la televisión. No llegué a implicarme plenamente en la narración, no llegué a sentirme parte de la historia. Por una razón que no alcanzo a comprender, siempre encontré cierta barrera entre los personajes y yo. Leía sobre sus vidas, sobre lo que les pasaba, pero no me conmovían del todo. Lo único que de verdad me impresionó fue el trasfondo filosófico del libro, lo cual no está para nada mal. Es más, creo que, cuando se leen este tipo de trabajos, más reflexivos, lo importante es el mensaje, quedando la forma en un segundo plano. 

Resumiendo, me ha gustado muchísimo el libro. Albert Camus era más que un escritor, era un filósofo y eso se puede apreciar perfectamente en sus historias. Dejando a un lado la introducción que me resultó algo lenta y el problemilla que tuve con los personajes, la novela me ha impresionado bastante y me ha dejado reflexionando durante varios días una vez terminada. La peste es material 100% recomendable.