30 dic. 2013

Libros favoritos de 2013


Cómo no, no podía faltar la entrada de rigor sobre los libros que más me han gustado en 2013. Ya que veo que no voy a terminar ningún libro antes de mañana, creo que puedo permitirme el lujo de decir que estos son mis favoritos de este año.

  1. Ninguna guerra se parece a otra, de Jon Sistiaga.
    Esta ha sido, sin duda alguna, la lectura más dura de este año. Los hechos que relata son escalofriantes y, si a eso le añadimos que sucediron de verdad... horribles. Pero es el que más me ha emocionado y el que más marcada me dejó. Aquí está la reseña que escribí sobre él.

  2.  American Gods, de Neil Gaiman.
    Ha sido mi primer contacto con el autor y me ha enamorado de él. Espero que 2014 lleve consigo más libros suyos (que seguro que sí). Si queréis leer algo distinto y lleno de magia, os recomiendo este libro. La reseña está aquí.

  3. El libro de las ilusiones, de Paul Auster.
    Lo leí a principios de año y creo que es uno de esos libros que te encuentran. Llegó en el momento exacto y creo que por eso me gustó tanto. Quién sabe, a lo mejor lo releo en 2014. Su reseña está aquí.

  4. El juego de Ender, de Orson Scott Card.
    Fue un préstamo que yo nunca pedí y no sabéis cuánto me alegro de que decidieran por mí. Aunque la historia parece un poco de niños, lo que hay tras ella es algo mucho más serio. Toda la trama es un conflicto moral para el personaje. Hace un mes vi la película y también me gustó muchísimo. ¡Cómo no iba a ponerlo entre los favoritos! Su reseña la encontraréis aquí.

  5. El rey Lear, de William Shakespeare.
    Ya sabía que me gustaba el dramaturgo, pero con esta obra terminó de quedarme claro. Tuve que leerlo para un trabajo de la universidad y creo que fue un acierto elegirla. Si nunca habéis probado las tragedias de Shakespeare, esta es una estupenda opción para empezar. Su reseña está aquí.
Y hasta aquí llegan mis favoritos de 2013. Espero que vuestro año también os haya traído lecturas maravillosas y que se vayan a quedar con vosotros para siempre. Desde holdmybooks quiero desearos que paséis un maravilloso final de año y comencéis el siguiente con buen pie y sin viajes al hospital por las uvas. 
¡Nos leemos en 2014!

26 dic. 2013

"La mortaja", de Miguel Delibes

La mortaja de Miguel Delibes es un libro constituido por siete relatos del autor. Lo leí porque hacía tiempo que había leído Cinco horas con Mario (reseña) y me apetecía volver a este autor de nuevo. El libro es bastante finito y estaba de humor para historias cortas. Conforme terminaba los relatos iba apuntando algunos pensamientos al respecto y en eso va a consistir básicamente esta reseña: los mini comentarios que tengo escritos. No voy a hablar de todos los relatos, sino de los que más me llamaron la atención. Sin embargo, como tema general, todos tienen en común la infancia y la muerte y la forma excepcional de Delibes de crear los perfiles de los personajes.

  • La mortaja: es el relato que da nombre al libro y el más largo. Me encanta cómo caracteriza a los personajes a partir de su forma de hablar, algo que ya había hecho en Cinco horas con Mario. Es sobrecogedora la forma en la que el niño, tras descubrir el cuerpo sin vida de su padre, no tiene a quién ir y el único dispuesto a ayudarlo es un vagabundo. 
  • El amor propio de Juanito Osuna: una vez más, Delibes caracteriza a los personajes a partir de los monólogos y los diálogos. Lo que el habla dice, muestra más sobre él que sobre Juanito Osuna.
  • El patio de la vecindad: me dejó de una pieza. Lo que comienza como una historia entrañable acaba con algo inesperado... como la vida misma.
  • La fe: otra historia ocurrente que retrata a la perfección la personalidad de los personajes a través de los diálogos. ¡Me encanta esto de Delibes!
Ahora que ha pasado el tiempo (y que ya no me acuerdo apenas de las historias, solo de unas pocas), creo que el sabor general que me quedó tras leer este libro fue uno muy dulce, como reencontrarse con un viejo amigo. Una de las cosas que más me llaman la atención de Delibes es la familiaridad con la que escribe y cómo parece que esté manteniendo una conversación con el lector. Si algún día no sabéis que leer, coged un libro de Miguel Delibes, ya veréis cómo no os arrepentís.

21 dic. 2013

¡Último Readathon!


¡Ya ha llegado el momento! Isi ha vuelto a proponer un nuevo Readathon, el último del año, para darle un empujón al reto de leer en inglés, ¡que ya va siendo hora de terminarlo! En esta primera entrada se nos propone a los participantes en el Readathon indicar los libros que vamos a leer y cómo tenemos pensado planear la maratón de lectura. 

En mi caso, llevo hasta el momento 9 libros leídos de los 10 que quería leer. Nada en comparación con el reto "grande" que eran 20 libros, pero lo que cuenta es la intención, ¿no? Ahora solo me queda un libro más para terminar mi propósito del año 2013 y creo que va a ser con este Readathon. 

Llevo dos libros en inglés danzando, que voy leyendo según me apetezca más una cosa u otra. Y eso voy a hacer esta vez: elegir un único libro. Quiero ir a lo seguro y finalizar el reto. Además, tengo el fin de semana (sobre todo hoy) algo movidito, pero lo que hasta la noche no podré leer y no sé hasta dónde llegaré. El libro elegido es:

¡Divergente de Veronica Roth! Ya dije en el post de Friday Reads #1 que lo tenía empezado pero que apenas tenía tiempo de leer. Bueno, no he tenido tiempo de leer en general en todo el mes (el apocalipsis pre-vacacional, ya me entendéis). Ahora ha llegado el momento de darme el atracón de lectura que no me he podido dar en mucho tiempo... al menos el domingo. He elegido Divergente porque es una novela juvenil sencilla en la que la acción pasa de manera rápida y es bastante asequible. ¡Espero poder terminarlo y así cumplir con mi propósito!

Voy a ver si me pongo un rato con él y adelanto algo, que esta tarde poco voy a hacer... ¡ay, qué dura es la Navidad! 

¡Mucha suerte a todos con el Readathon!



ACTUALIZACIONES:
Sábado 21 de diciembre:
Sábado apenas pude leer. Tuve comida familiar navideña (¡la primera!) y hasta las 9 de la noche no pude tocar el libro. Avancé unas 40 páginas, eso sí.

Domingo 22 de diciembre:
El domingo estuve desde que me levanté hasta que me acosté pegada a la pantalla del libro electrónico. Como tenía una sobredosis de comida del día anterior, no desayuné, así que no hay fotos de comida esta vez (la última vez solo era el termo, pero algo es algo). Me atiborré a leer, eso sí... cuenta como desayuno, ¿no? :P
El día continuó igual, leyendo, leyendo y leyendo. La historia está entretenida y, aunque comprendo por qué no ha gustado a algunas personas que lo han leído, quiero esperar a terminar la saga para ver si me enfado yo también por la falta de explicaciones en algunos aspectos o todo se soluciona y se argumenta. No deja de ser un libro fácil y rápido, además de emocionante, así que no llegué a empacharme con él. No lo terminé, que era lo que me había propuesto en el Readathon, pero hoy lo remato, que me quedan solo 40 páginas. ¡Y así cumplo con el reto también!

Hasta aquí llega mi retransmisión. ¡Nos vemos al año que viene en otro Readathon!

8 dic. 2013

"La caja negra", de Amoz Oz

Ya hablé un poco de este libro en el último Nuevo En La Estantería. Os dije que lo había comprado mi padre porque, tanto él como yo, teniamos muchas ganas de leerlo. Nunca antes habiamos oído hablar del autor, pero nos lo recomendaron y tuvimos que caer en la tentación (bueno, él cayó, yo me aprovecho de su compra). Y oye, ¡qué buena elección!

La historia está constituida por cartas y documentos que unos personajes se envían a los otros. Todo comienza cuando Ilana le manda una carta desde Israel, donde vive, a su ex-marido, Alex Gideon, que se encuentra a caballo entre Estados Unidos y Reino Unido. Ella se casó de nuevo hace años y tuvo una hija con su segundo marido, él es un personaje de renombre en el mundo universitario por sus trabajos sobre el fanatismo religioso. Pero Ilana no escribe a Alex para ver cómo se encuentra, de hecho, hace siete años que no se hablan. El divorcio fue un desastre y el matrimonio quedó roto por las continuas infidelidades de Ilana. Evidentemente, ninguno quiere saber nada del otro, pero no hay otro remedio. Boaz, el hijo que ambos tienen en común no deja de meterse en problemas, uno más grande que el siguiente, e Ilana no sabe qué hacer. Por ello, le pide dinero a Alex, para poder ayudar a Boaz y pagar las escuelas a las que tiene que ir. Sorprendentemente, Alex acepta y así comienza un entramado de cartas enviadas por el propio Alex, Ilana, el abogado de Alex, el marido de Ilana, investigadores contratados por Alex y hasta el propio Boaz. Cada documento servirá para analizar qué fue mal entre los dos protagonistas y para descubrir lo mucho que siguen pensando el uno en el otro.


Una de las cosas que más me ha gustado del libro es que cada uno de los personajes tiene su propio peso en la trama y todos aportan algo. Ilana es la que da pie a toda la historia y, aunque al principio me pareció algo exasperante y que solo quería llamar la atención, lo cierto es que, conforme avanza la trama, se ve que tiene razón para ser así. Sin duda el autor buscaba que se la juzgara de una forma al principio para luego ir comprendiéndola mejor. Y lo mismo ocurre con Alex. En las primeras cartas me preguntaba qué pasaba por su cabeza para seguirle la corriente a Ilana, sobre todo después de siete años de silencio. Pero después, ¡BAM! Ahí tienes hechos que te hacen comprender sus acciones y no verlo como el santo que parecía al principio. Además de ellos dos están Michel (el marido de Ilana) que, aunque es algo secundario, es importante también para la historia; Boaz, que está en medio de todo y que es decisivo para la conclusión del libro; el abogado de Alex, que permite entender lo que ocurre con mayor facilidad... En definitiva, Amos Oz juega con varios personajes, haciendo que se crucen los unos con los otros, pero siempre de manera necesaria y eso me encanta.


Sé que con tanto personaje la historia puede parecer algo liosa pero lo cierto es que es sencillísimo seguir la trama. Toda la correspondencia está organizada de forma cronológica, independientemente de quién escriba a quién. Esto nos permite ver qué pasa en cada momento, comprender algunas cartas o ver sus consecuencias y crear un mapa mental de los acontecimientos. Además, el estilo del autor es directo, pero no llega a olvidar que está creando literatura y que, por tanto, debe dotar al texto de cierta belleza. No sé para vosotros, pero para mí eso es algo muy importante. La forma de contar la historia cuenta mucho a la hora de hacer un buen libro, eso sin duda. Y Amos Oz se ha encargado de que así sea.


Pero no todo es de color de rosa, hubo algo que no me terminó de convencer: las vueltas que daban algunas cartas. A veces los personajes, especialmente el del marido de Ilana, empezaban a teorizar sobre el bien y el mal y me sacaba de quicio. Soy consciente de que todo formaba parte del perfil del personaje, un judío ortodoxo cercano al fanatismo, pero no creo que hiciera falta dejarlo tan sumamente claro en cada carta. Cada vez que escribía él, yo temablaba de miedo solo de pensar en cuántas páginas iba a ocupar su discurso plagado de citas bíblicas y mandamientos religiosos. Creo que sin esas peroratas tan extensas el objetivo del autor se había alcanzado igual de bien que con ellas. Pero para gustos los colores.


En definitiva, creo que La caja negra es un libro muy recomendable que analiza a la perfección las relaciones humanas, sobre todo las que pasan del amor al odio y del odio al amor en un segundo. Y todo con un estilo impecable y claro sin ser aséptico ni demasiado periodístico. Me ha gustado mucho descubrir a este autor y su forma de escribir. Sin duda repetiré con él en cuanto pueda... ¿alguna propuesta?

6 dic. 2013

Friday Reads #1


Hace tiempo que quiero crear esta sección, pero siempre se me olvida. Me parece que todo salió de un hashtag de twitter. La idea es muy sencilla: las lecturas del fin de semana. Así que, a partir de hoy, todos los viernes (al menos casi todos) espero poder hacer una entrada de este tipo, a ver si me animo a mantener el blog más activo.

Este fin de semana es más largo de lo normal, al menos para mí. Hoy, viernes, ya ha sido festivo y el lunes tampoco tengo clases. Quiero ver si, entre libros de la universidad y apuntes, consigo hacerle hueco a las siguientes lecturas:

  • Hard Times, de Charles Dickens. Lo empecé el mismo día que acabé La caja negra de Amoz Oz, el fin de semana pasado. Necesitaba algo distinto y me apetecía leer en inglés. En estos cuatro días quiero intentar terminarlo o, si no, llegar lo más cerca posible del final. Las ganas de leer vuelven a mí, ¡cómo se nota que los exámenes están a la vuelta de la esquina!
  • Divergent, de Veronica Roth. Acaba de salir la última parte de la trilogía y en todos lados se habla de la saga. Como la tengo rondando por el ebook, decidí hace un par de semanas empezar con el primer libro. Lo malo es que apenas he tenido tiempo que dedicarle y cuando lo tenía, leía otra cosa. Pero me estaba pareciendo entretenido... en los momentos que no me apetezca Dickens intentaré seguir con él.
¿Qué vais a leer vosotros en el fin de semana?

1 dic. 2013

"Ninguna guerra se parece a otra", de Jon Sistiaga



Llevo meses intentado hablar de este libro y no sé cómo. Después de leerlo me dejó en shock, no sabía que hacer a continuación, ni qué leer. Todo me parecía insuficiente... ¿cómo iba a comenzar una historia inventada después de leer un relato tan espeluznante y que, además, ocurrió de verdad? De ahí que me sumergiera en un bache de lectura del que ahora empiezo a recuperarme. 

Ninguna guerra se parece a otra es la crónica de Jon Sistiaga (un periodista español) sobre su experiencias en la Invasión de Irak de 2003 que dio lugar a la Guerra de Irak. El autor viajó al país como corresponsal de guerra para la cadena Tele5, junto a un equipo de cámaras y periodistas de otros medios de comunicación. No era su primera guerra, ya había estado en América Latina, pero esta le marcaría de por vida. Ahí perdió a uno de sus mejor amigos, José Couso, el cámara de Tele5 que fue asesinado al atacar un soldado estadounidense el hotel donde todos los periodistas se encontraban. Cualquiera que recuerde un poco aquellos años y las noticias al respecto, sabrá de quién hablo y de la conmoción que causó este episodio en la sociedad española. 

Esta reseña será distinta de mis otras reseñas. No voy a analizar la forma en que está escrito el libro ni si me gusta más o menos el estilo o las personas que en él aparecen. Creo que en la no-ficción eso queda fuera, sobre todo si se tratan temas de esta magnitud como las guerras y las muertes de personas inocentes. Como dice el título del volúmen, ninguna guerra se parece a otra, no, pero todas tienen en común que jamás son justas. Y mucho menos cuando se va a ellas con mentiras, como se comprobó después, en contra de lo que la sociedad pedía y por cuestiones relacionadas solo con el dinero. Aunque... ¿no se va a la guerra sólo por cuestiones económicas?

Cada capítulo que leía recuerdo que era más crudo que el anterior y, sin embargo, siempre había lugar para las anécdotas y para el buen humor que todos los compañeros de Jon Sistiaga parecían tener, a pesar de las circunstancias. Aún así, cada página que pasaba me acercaba un poco más a ese horrible final, la conclusión que ya conocía y que esperaba que resultara ser mentira, que sólo hubiera sido un malentendido. No quería que José Couso muriera, aunque desde que abrí el libro ya era consciente de lo que iba a pasar. Y, sobre todo, no quería que muriera porque no era justo, porque él no tenía nada que ver con ninguno de los altos mandos de los contingentes, porque, igual que en el caso de cualquier civil iraquí, él no había deseaso aquella guerra.

Y llegó el momento. Yo estaba sentada en un sillón, mirando al mar, el día era estupendo... pero no fue suficiente para evitar que llorase de rabia. Sentía rabia por aquella muerte tan injusta y arbitraria, por todas las muertes que habían tenido lugar antes que la suya y que ocurrieron después. Porque Jon Sistiaga tuviera que llevar a su amigo moribundo al hospital, esperar la operación y que José Couso no despertara nunca. Porque no sólo perdió a Couso, sino también a otros compañeros y amigos. Porque nunca se hizo justicia y todavía hoy el pueblo iraquí tiene que seguir sufriendo, sin importar quién esté al mando. Porque la vida no es justa por culpa de personas que defienden la justicia mientras la asesinan cuando nadie los ve.

Ninguna guerra se parece a otra no es una crónica cualquiera que presenta los datos y los números de una guerra, es mucho más que eso. Es una crítica a los conflictos armados, que no llevan a ninguna parte y que lo único que hacen es acabar con las vidas de miles y miles de inocentes, sin que nadie sea declarado culpable por ello. Ninguna guerra se parece a otra es, en definitiva, una crónica sobre la vergüenza humana.