28 abr. 2013

Reseñas varias (#3)

Crónica de una muerte anunciada, Gabriel García Márquez

Crónica de una muerte anunciada es un libro que encontré por casualidad mientras buscaba por mi casa algo que leer durante los 20 minutos que dura el viaje en tren hasta mi universidad. Me fijé en él porque es un libro de lo más fino -no llega a las 100 páginas- y porque el autor es más que conocido. 

A pesar de su corta extensión, he tardado más de lo que esperaba en leerlo, debido a la falta de tiempo. Supongo que por eso no me ha llegado a gustar tanto como pensaba que me gustaría en un principio. Quiero decir, que la idea de contar cómo han asesinado a alguien (en este caso, a Santiago Nasar) sabiendo desde un principio que lo asesinan, es bastante original. García Márquez juega con el lado morboso de cada uno, ese lado al que no le basta con saber qué ha sucedido, sino que también arde en deseos de saber hasta el más ínfimo detalle de cómo se ha perpetrado tal crimen y por qué. 

Sin embargo, y como ya he dicho, había partes en las que me perdía un poco y todo me parecía un poco sinsentido... supongo que por no haber tenido la posibilidad de leerlo de un tirón y porque a mí eso de matar a alguien para restaurar el honor de una persona me parece un tanto estúpido... Lo dejaré pendiente de relectura para el futuro, a ver si, leyéndolo con más tranquilidad, me convence.

L.A. Candy, Lauren Conrad


L.A. Candy es uno de esos libros que jamás se me habría ocurrido leer; primero por la portada (tanto corazoncito no es que me vuelva precisamente loca) y después por su autora: Lauren Conrad. No es que la chica me caiga mal, de hecho he visto un par de temporadas de su programa The Hills y la verdad es que parece bastante maja, lo único es que era un tanto excéptica con respecto a lo que pudiese escribir. Y, en cierto modo, no me equivocaba del todo. Aún así, la curisidad pudo conmigo y terminé pidiéndole prestado el libro a un amigo para ver qué tal estaba (por eso que decía el Dr. Frank-N-Furter de "don't judge a book by its cover").

He dicho que no me equivoqué demasiado al ser escéptica con Lauren Conrad como escritora por una razón: su manera de escribir. Esto es lo que menos me ha gustado, quizá. Es demasiado coloquial, abusa de expresiones que normalmente se usan cuando estás hablando con tus amigos más cercanos... para una conversación desenfada queda bien pero para un libro, ya no tanto. Además, usa demasiadas siglas para abreviar expresiones, lo cual es bastante frustrante en ocasiones porque, dada mi capacidad casi nula para identificar qué palabra corresponde a cada letra, no entendía algunos diálogos y eso no es de gran ayuda para enterarme del argumento.

Por otro lado, la portada hace honra al contenido de la novela: es la vida de una chica joven (incluidos, cómo no, sus problemas en materias relacionadas con el corazón). Sin embargo, hay algo especial, y es por lo que el libro me ha gustado: todo está acompañado por el hecho de que la vida de Jane (la protagonista) y sus amigas está siendo grabada para un reality show que se emitirá en la televisón. Algo que me suena bastante a la vida de Lauren Conrad (de hecho, pondría la mano en el fuego y aseguraría que muchas de las anécdotas que aquí cuenta le ocurrieron en la vida real). Es ese toque de originalidd lo que le da vidilla al libro, lo que hace que no sea algo nefasto y sin sentido. De hecho, creo que puedo comprender por qué la autora decidió marcharse del programa. La cosa es que, lo que podría haber resultado bastante aburrido y simplón, se convierte en algo entretenido y, por qué no, divertido. Lo reconozco, había partes en las que no podía dejar de leer, necesitaba más y más... y todavía lo necesito. Al menos hay segunda parte (¿o debería decir segunda temporada?).



Extremely Loud and Incredibly Close (Tan fuerte, tan cerca), Jonathan Safran Foer

Llevo evitando escribir sobre este libro durante semanas. No es que no me haya gustado, todo lo contrario, es sólo que Extremely Loud and Incredibly Close (Tan fuerte, tan cerca) es del tipo de historia de la que tarda en llegarte adentro, de ésas que comprendes pasados unos días.

Yo no sé qué tiene el pequeño Oskar que ha conseguido emocionarme, no sólo al final, sino durante todo el relato de su peripecia por las calles de Nueva York. Sus sentimientos encontrados en lo referente a encontrar la cerradura que esa llave abre son tan reales... por un lado quiere descubrir a qué puerta corresponde la llave, pero por otro, sabe -en el fondo- que ello supondrá despedirse de su padre de manera definitiva, que finalmente tendrá que aceptar que se ha ido y que nunca va a volver, que le toca crecer junto a ese vacío que el fallecimiento tan inesperado de su progenitor ha dejado en él y en su familia.

Por si esto fuera poco, la novela intercala la aventura de Oskar con la historia de su abuela, por un lado, y la de su abuelo, por el otro. Cómo dos personas, por miedo a estar solas son capaces de autoconvencerse de que se aman, dejando atrás lo que verdaderamente sienten. Pero no sólo eso, sino cómo, años después el perder al núcleo de la familia que nunca tuvieron les hace unirse y tratar de ser lo que nunca fueron, felices.

Hay veces que un libro te deja con ganas de llorar al final, pero éste va un paso más allá. No hace que tus emociones afloren en los últimos capítulos, sino que ya desde el principio, notas un nudo en el estómago que se mezcla con el cariño hacia el personaje de Oskar. Es algo sin igual, consigue atraparte desde las primeras líneas y no te deja escapar hasta que no quedan más páginas.

Simplemente asombroso, uno de los libros más bonitos que he leído en mucho tiempo.

Veinticuatro horas en la vida de una mujer, Stefan Zweig

Esta es la primera vez que leo algo de Stefan Zweig. El libro llevaba varios meses esperando en la estantería a que lo cogiera pero nunca encontraba el momento adecuado. Lo cual no tiene demasiado sentido dado lo corto que es (ronda las 100 páginas). Pero al final me decidí: tenía que hace un viaje en tren de una hora la ida y otra hora la vuelta, y Veinticuatro horas en la vida de una mujer me pareció la mejor opción.

El libro se centra en el reltado que una mujer de la alta sociedad le cuenta al narrador, cuya identidad es desconocida. Ella se lamenta por un episodio que tuvo lugar en su pasado y que la atormenta todavía: duda acerca de si hizo bien dejándose llevar por sus instintos y haber estado dipuesta a dejarlo todo por un hombre al que apenas conocía, o si debería haber actuado de una manera distinta.

Si soy sincera, la historia en sí no me entusiasmó, no es del tipo de historia que suele llamarme la atención... pero la forma en la que está escrita, ¡eso es otra cosa! Stefan Zweig es fantástico, explica la psicología de los personajes de manera maravillosa, narra los hechos detalladamente pero sin llegar a ser redundante ni soporífero. Me encantó su estilo a la hora de escribir, qué le voy a hacer. Por eso me da que este libro, si bien es el primero que leo de él, no será el último.

25 abr. 2013

Nuevo en la estantería #4 (Edición Post-Cumpleaños)


En marzo fue mi cumpleaños y, si bien los libros que me regalaron no son todos los que aparecen en el video, los demás son pequeños caprichos que me di a lo largo del mes. Desde gangas a 2 euros como los dos tomos de Ulises de James Joyce o El Padrino de Mario Puzo (el cual estoy leyéndolo ahora y me está E-N-C-A-N-T-A-N-D-O) a compras locas como la recopilación de los dramas históricos de Shakespeare (mi amado William) que ha sacado DEBOLS!LLO recientemente (¿he dicho alguna vez lo mucho que adoro a esta editorial?). También se cuelan algunos libros para practicar el inglés, que nunca está de más (y que estaban tiradísimos de precio) y regalazos de personas maravillosas: Primavera con una esquina rota, de Benedetti, Macbeth con ilustraciones incluídas (¡¡¡CON ILUSTRACIONES!!!) y la traducción hecha por Ángel-Luis Pujante (¡esto es traducir, señores!), Tan fuerte, tan cerca de Jonathan Safran Foer que me encantó cuando lo leí en su día en inglés y tenía muchas ganas de tenerlo en castellano y en la edición de Lumen, Los Miserables de Victor Hugo (ganas de leerlo no, lo siguiente) y Un invierno en Mallorca, de George Sand (francesa también).

Y ahora toca la mejor parte: leerlos :D

Por cierto:

21 abr. 2013

Reseña: "Fight Club", by Chuck Palahniuk

[Puntuación: 4/5]

 ¡Al fin las ganas de escribir y un hueco libre coinciden en el espacio-tiempo! Si bien este libro pertenece a la tanda de marzo, he ido retrasando su reseña hasta llegar a pasados mediados de abril por el simple hecho de que no sé muy bien qué decir sobre él. Fight Club (o El club de la lucha en castellano) es el tipo de libro que terminas, sabes que te ha gustado pero te da mucho miedo -sí, miedo- reseñar. Y todo por su ambigüedad, por su estructura y porque es muy fácil hablar de más y contar la clave principal de toda la historia. Así que, como no sé muy bien cómo resumir la trama, aquí va la sinopsis de la editoral DEBOLS!ILLO:


La primera regla del club de la lucha es no hablar del club de la lucha. Cada fin de semana, un puñado de jóvenes oficinistas se quita los zapatos y las camisas y pelean entre sí hasta la extenuación. Los lunes vuelven a sus despachos con los ojos amoratados y un embriagador sentimiento de omnipotencia. Pero estas reuniones son solo el comienzo del plan con el que Tyler Durden, proyeccionista, camarero y oscuro genio anárquico, aspira a vengarse de una sociedad paralizada por el consumismo exacerbado.

Ahora añadiré que con estas líneas que acabo de copiar y pegar no os podéis hacer mucha idea del libro. Probemos de otra forma, os pongo un fragmento que me gustó especialmente y que marca gran parte del espíritu de la novela (por cierto, me he tomado la libertad de traducirlo del inglés):

Tienes a un grupo de hombres y mujeres jóvenes y fuertes y que, además, quieren dar su vida por algo. La publicidad los tiene persiguiendo coches y ropa que no necesitan. Numerosas generaciones han estado trabajando en empleos que odian simplemente para después poder comprarse cosas que no necesitan.
No tenemos una gran guerra en nuestra generación, o una gran depresión, pero en realidad sí, tenemos una gran guerra de espíritu. Tenemos una gran revolución contra la cultura. La gran depresión está constituida por nuestras vidas. Tenemos una depresión espiritual.

 Y es que El club de la lucha es eso, la respuesta desesperada de un joven cuya vida no es lo completa que él creería que sería tras comprar cientos de muebles de Ikea. Hacía muchísimo tiempo que quería hincarle el diente a este libro. ¡Muchísimo! Y finalmente, cuando me lo regalaron hace dos Navidades, lo puse en la estantería y nunca más lo toqué. Me daba demasiado respeto. La película la había visto hacía unos años. David Fincher y Edward Norton. Dos de mis favoritos trabajando juntos. Me encantó, me dejó boquiabierta. ¿Y si el libro me decepcionaba? ¿Y si ya nunca más me gustaba tanto como antes? Lo fui postergando hasta que, a raíz del reto del que tanto he hablado de leer en inglés, me obligué a no retrasar más el cara a cara. ¡Y menos mal!

Para empezar, voy a hacer una recomendación: si estás pensando en leer el libro y todavía no has visto la película, NO LA VEAS. Principalmente porque Fincher, como viene siendo lo habitual, respeta a pies juntillas la historia y me temo que, en este caso, el saber el final y el porqué de las cosas chafa bastante la experiencia de ir leyendo poco a poco la novela. Esto se debe a que Palahniuk juega con la confusión del lector, nunca sabes exactamente dónde te encuentras ni quién es quién. Hay capítulos que hablan sobre hechos pasados, luego el siguiente vuelve al presente, luego cuenta otra cosa del pasado, luego regresa a un presente que no parece tener nada que ver con el que nos presentaba antes. Y así sucesivamente. Pero tranquilos, lejos de ser agobiante, hace que quieras leer más y más. El autor cuenta mucho pero a la vez nada y lo hace de manera magistral.

Además, por si llevar una trama así de compleja ya no fuera suficiente, lo hace con frases y párrafos para subrayar. Ya se puede ver en la foto que tengo marcadas varias páginas y es que... ¡para no hacerlo! Se presenta una teoría sobre la sociedad y sobre nuestra forma de vida bastante curiosa y, si bien esperaba que me marcara más, como mínimo algo sí que te hace pensar. Quizá se haya debido a que, con el paso de los años, me he ido formando más en cuanto a mi forma de pensar y estoy más segura con respecto a mis ideas, pero no me sorprende que para muchas personas, El club de la lucha haya tenido un efecto similar o idéntico al que 1984 tuvo para mí cuando lo leí a los 16 años.

Pero no todo es bonito e idílico y hay una razón por la que dudo que relea en el futuro el libro. Hay algo en la forma de narrar la historia (lo cual, para lo que cuenta va perfecto) que no me ha entusiasmado, pero porque nunca me gusta, sea la obra que sea. ¿De qué hablo? Del tono tan hostil y agresivo del narrador. Es cierto -y comprendo- que esas palabras brutales que son casi balas en este caso, son necesarias aquí porque si no, todo pierde efecto y queda como un globo de helio medio deshinchado. Pero que lo comprenda, no va a hacer que me resulte agradable o me facilite la lectura. Me echa para atrás, para qué engañarnos. Eso sí, quitando este pequeño detalle, lo recomiendo, sin duda alguna.

En castellano el libro se llama El club de la lucha y ha sido publicado por DEBOLS!LLO y Mondadori.  
→ Esta lectura forma parte del reto de Keep Calm and Read 10 Books in English.

13 abr. 2013

El hombre que desencadenó la tormenta || "El rey Lear", de W. Shakespeare

[Puntuación: 5/5]

Al nacer, lloramos porque entramos en este vasto manicomio.

Vale, ahora que he dejado que pasaran unos días desde que lo terminé, creo que estoy preparada para hacer la reseña de El rey Lear. O no. Ya noto cómo voy emocionándome e hiperventilando, poco a poco, sólo de recordar el señor final que tiene. Tengo la sospecha de que después de esto, me voy a declarar fan girl de Shakespeare y empapelar mi habitación con pósters que lleven su cara para alabarlo todos los días del resto de mi existencia (o hasta que encuentre otro autor como él... pero lo veo complicado).

En esta obra, Shakespeare nos lleva a la Gran Bretaña de varios siglos antes de él. Allí, el gran soberano, el rey Lear, decide dividir su reino entre sus tres hijas: Gonerild, Regan y Cordelia (la menor y favorita del monarca). Lo único que éstas han de hacer para ganarse su parte es declarar el amor que sienten por su progenitor y lo mucho que se sacrificarían por él. Gonerild y Regan pronto lo consiguen embaucar con palabras rimbombantes y grandes exageraciones. Pero Cordelia, más honesta y poco amiga de las hipérboles, se limita a decir lo que realmente siente, quedando, en comparación con sus hermanas, como una hija desapegada que no quiere a su padre. Lear se lo toma fatal y la expulsa de su reino, obligándola a marcharse con el rey de Francia (su pretendiente en ese momento y que después se convertirá en su esposo). A su vez, el Conde de Kent, extremadamente fiel al rey, trata de advertirle de su error al tratar así a la pobre Cordelia pero Lear, henchido de rabia, lo destierra bajo pena de muerte. Sin embargo, cuando la hora de la verdad llega y el rey se ve en la situación de convivir con sus dos hijas mayores, descubre su error al comprobar que lo tratan como un viejo demente que sólo estorba. Al darse cuenta de lo que ha hecho, Lear se arrepiente por el desprecio presentado a su hija menor, la cual, a pesar de todo, no dudará en iniciar una guerra contra sus hermanas para defender a su padre. Además, y como en toda tragedia que se precie, las rencillas internas y las conspiraciones están a la orden del día. El ansia de poder y la avaricia alimentaran una trama ya de por sí extremadamente emocionante.

Y esto es un resumen en el que me he saltado personajes principales que tienen mucha importancia, pero es que, con Shakespeare, la cuestión es quién no tienen un papel clave en la obra. Esto es algo que me encanta del autor: hay muchísimos personajes pero todos son imprescindibles y ninguno está nunca de más. Es cierto que el rey Lear es alrededor del que gira toda la historia, por ser él el que origina el conflicto, pero, ese es sólo el punto de partida: las hijas, sus respectivos maridos (¡el duque de Albany!), los súbditos de cada uno, los amigos de verdad y leales (el conde de Kent me robó el corazón desde el principio), los lobos disfrazados de oveja... incluso el bufón, que luego desaparece de repente, todos y cada uno de ellos son un pilar en la narración. Y, además, están perfectamente perfilados a nivel psicológico. Actúan por unas razones determinadas, no porque le venga bien al autor que hagan esto o lo otro. Con Shakespeare siempre me da la impresión de que se limita a comentar unos hechos que ha presenciado, como si él no hubiera inventado nada. Convierte su imaginación en un espejismo de realidad.

Por no hablar de la forma que tiene de hilar un acontecimiento con el siguiente. El paso de una escena a otra es de lo más fluído y apenas te percatas de que te has trasladado de golpe a otra punta del país, estás absorbido por la historia, por lo maravillosa que esta es, como si estuvieras viendo una película en la que los cambios de escena apenas se notasen. Porque el paso de un escenario a otro llega en el momento adecuado, cuando tienes el corazón en un puño, cuando necesitas saber qué está sucediendo en la corte de Goneril o de Regan o en la cabaña en la que el rey Lear se ha cobijado durante la tormenta.

Imagen
¡Y la tormenta! ¡Cómo juega Shakespeare con las condiciones climatológicas para mostrar el estado de ánimo del protagonista! ¡Casi oía los truenos cada vez que le daba un arranque de demencia! Ese ambiente oscuro y deprimente al final, que sirve para rematar una imagen perfecta que el autor ha creado en nosotros. Y eso que la finalidad del dramaturgo inglés no era la de publicar sus creaciones, sino hacer que estas se representaran sobre un escenario. Si sólo leyendo la obra de teatro ya me ha creado estas sensaciones, en vivo y en directo interpretada por actores debe ser casi como alcanzar el nirvana visual.

Sé que parezco algo exagerada pero es que no puedo expresar lo que me ha parecido El rey Lear de otra forma. En el momento en que leí la última línea, me dejó sin habla, sin aire en los pulmones. No sabía qué pensar, no sabía qué hacer. Me dejó en estado de shock, a pesar de que ya sabía cómo terminaría (es una tragedia de la época isabelina, está bien claro que morirán el protagonista y veinte mil personajes más) pero a pesar de ello... me dejó pasmada, inmóvil durante unos minutos. Me habéis comentado algunos en el blog que os da un poco de pereza poneros con Shakespeare pero yo os lo recomiendo encareciamente. Es un autor que se merece con creces la fama y el hueco que tiene en la literatura universal. Un maestro, un genio. Extraordinario.




→ Esta lectura forma parte del reto de The Classics Club.

8 abr. 2013

¡Holdmybooks tiene página de Facebook!

He pensando "modernizarme" un poco y aprender a usar Facebook más allá del típico trasiego de mensajes entre amigos y de compartir alguna que otra foto. Así que me he lanzado a la piscina: Holdmybooks cuenta con página en Facebook, para quien quiera saber cuándo se publican las entradas o cualquier comentario relacionado con el blog (además, así dejo de darles el follón a la gente que me tiene como amiga en la red social).

Haz click en la imagen para ir a la página (;


¡No dudéis en darle a "Me gusta" si estáis interesados!

6 abr. 2013

Reseña: "The Fault in Our Stars", by John Green

[Puntuación: 1/5]

Some infinities are larger than other infinities.


Si soy sincera, tengo pocas ganas no, lo siguiente, de hacer la reseña de este libro. De no haber sido porque es el que leí durante la Readathon a principios de marzo, lo más probable es que lo hubiera dejado sin comentar. Pero, me da la impresión que, dado que le dediqué un día entero, qué menos que decir por qué no me gustó de manera argumentada. Pero, como dijo Jack el destripador, "vayamos por partes". Primero toca el resumen del argumento:

Compré una de las ediciones firmadas
Nuestra protagonista es Hazel Grace, una adolescente de dieciséis años que padece de cáncer y ha de transportar un tanque de oxígeno allá a donde vaya. Además, se encuentra en una de las fases irreversibles de la enfermedad y ha comenzado a tomar una medicina experimental. Un día, yendo al grupo de apoyo de jóvenes con cáncer, conoce a Augustus Waters, un chico que superó el cáncer hace un tiempo pero que ha ido a acompañar a un amigo suyo. Él queda prendado de ella y no tarda en hacérselo saber. Pronto, se convierten en inseparables y comparten cada uno de sus pensamientos el uno con el otro. Así, Hazel le transmite a Augustus su pasión por el libro An Imperial Affliction y su deseo de poder hablar con el escritor (que vive en Amsterdam) y hacerle algunas preguntas sobre la historia. No hace falta que diga que el viaje a Europa está asegurado. Mientras que están en los Países Bajos, la amistad pasa a algo más...

Si me paro a recordar a los personajes, me cabreo bastante. Ella, la típica chica con carácter y él, el típico príncipe encantador que ha venido a cambiar su vida para siempre. Demasiado perfecto para ser real, pero ahí está, como caído del cielo. Y enseguida se vuelven como uña y carne, sin ningún tipo de proceso o contacto previo. Diría que el cáncer es lo único que les da originalidad a unos personajes tan simples. Su forma de afrontarlo puede que sea lo único a destacar y, precisamente eso, el que tanto Hazel como Augustus sean su enfermedad por encima de todo, es lo que más me toca las narices. Escribir un libro sobre niños con cáncer puede ser muy duro pero, ya que te pones a hacerlo, al menos ahonda un poco más en las personalidades de cada uno de los componentes de la historia.
(imagen)

Por si esto fuera poco, la historia me desesperó con creces. No sólo la relación entre los dos adolescentes era, cuanto menos, predecible hasta decir basta, sino que, además, algunas partes de ella carecían de sentido alguno. Vamos, que una persona normal no se obsesionaría tanto con un libro que terminaría yendo a Ámsterdam a un desconocido. Y vale que es el autor de tu novela preferida pero... ¿ir a su casa a hablar sobre el final de los personajes? Al menos a mí me resulta poco factible. Además, el personaje del escritor es uno de los mayores desperdicios de tinta con los que me he encontrado jamás. Aparece, desaparece con las mismas, aparece de nuevo y vuelve a desaparecer y apenas aporta nada, salvo al final, en el cual sucede otra sorpresa sin sentido de las de John Green.

En resumidas cuentas, y aunque me cueste arder en la hoguera decirlo, me parece que John Green no es merecedor de la fama que tiene de buen escritor. De vez en cuando tiene un momento de iluminación y pone alguna frase interesante, pero ya está. Y me resulta frustrante, porque hay una gran cantidad de personas trabajando por hacerse un hueco en el mundo literario que valen mil veces más que él pero no llegan ni a ser la mitad de conocidos. Una vez más, me doy cuenta de que, en el caso de John Green, se compran sus creaciones, no porque ellas en sí merezcan la pena, sino por la fama de su escritor en internet.

En castellano el libro se llama Bajo la misma estrella y ha sido publicado por Nube de Tinta. 
→ Esta lectura forma parte del reto de Keep Calm and Read 10 Books in English.

4 abr. 2013

Crónica de un joven un tanto pedante || "Retrato del artista adolescente", James Joyce

[Puntuación: 2/5]


Nunca antes me había atrevido a afrontar a James Joyce. Saber que el mastodonte Ulises era suyo me provocaba una gran parálisis cada vez que veía su nombre en las estanterías o en cualquier blog. Sin embargo, Aramys, de Viaje alrededor de una mesa, se atrevió a hincarle el diente a la novela y, lo que parecía todavía más imposible, a terminarla. Eso me dió ánimos con respecto a Joyce. Pero no los suficiente como para ir directa a la guerra. ¿Qué he hecho? Pues bien simple: elegir otra novela que tiene por protagonista a Stephen Dedalus, quien repite también en Ulises. Retrato del artista adolescente es mi preparación para lo que algún día me atreveré a leer.

La trama se sitúa en Irlanda, a principios del siglo XX. Comenzamos conociendo a Stephen Dedalus cuando tan sólo es un niño pequeño y todo nos es contado a través de un narrador externo pero que se adecúa a la edad del protagonista. A través de los cinco capítulos de los que consta la novela, veremos al niño crecer y convertirse en adolescente, pasando por el internado de jesuítas, teniendo que afrontar los problemas de solvencia económica de su padre, manteniendo sus primeras relaciones con prostitutas y arrepintiéndose enormemente por ello ante Dios. Todas sus dudas religiosas, espirituales. Todas sus reflexiones sobre el arte y la vida. Todos sus amigos, amores y enemigos. Todos estos aparecerán a lo largo de las páginas, haciendo que Stephen se vea obligado a crecer y hacerse un universitario de ideas propias y con una voz. Llegará a descrubir su vocación de artista, incluso.

A nivel de los personajes, estos entran y salen a excepción del propio protagonista, que es la constante que mueve la historia. O mejor dicho, él es la historia en sí. Él es el centro y la razón de ser del libro. Es su vida la que vamos conociendo poco a poco y su evolución como persona es lo único importante entre todos los hechos narrados. Qué saca de cada experiencia y cómo le van afectando sus vivencias. Pero, lejos de haberle cogido cariño, el pasar tanto tiempo con Stephen no hizo otra cosa que le cogiera manía. Siendo bastante pedante, sobre todo hacia el final, y algo desesperante la mayoría de las veces que se veía ne la tesitura de actuar por su cuenta y riesgo, convirtió la lectura en algo que no disfruté demasiado y que me tenía que obligar a hacer cada noche antes de dormir.

Por otro lado, la prosa de Joyce no ayuda demasiado a hacer más digerible la experiencia. Su prosa, a menudo liosa, iba de un lado a otro sin aviso. A menudo me encontraba perdida entre pasajes, entre escenarios que no tenía ni idea de que hubieran cambiado. Si no hubiera sido por internet, creo que no me habría enterado del todo de la historia. Además, recuerdo como especialmente tediosos los pasajes del tercer capítulo donde se reproducen íntegramente los sermones del cura en misa. Encontrarte por las buenas con toda una retaíla de páginas en las que se habla sobre el pecado original hasta la saciedad para luego desembocar en que Stephen está muy preocupado por si se habrá condenado al realizar ciertos actos, es, cuanto menos, desesperante. Dudo que a alguien le pille por sorpresa si digo que me salté páginas enteras en las que sólo aparecía un sermón religioso que me resultaba excesivo y que, desde mi punto de vista, su única función era llenar espacio.

Resumiendo, me alegro de haber leído este libro, sobre todo para quitarme de encima el miedo que sentía por el autor. Pero, sin lugar a dudas, puedo afirmar que no es ninguna lectura ligera ni fácil, a pesar de no contar ni con 300 páginas de extensión. Con un vocabulario culto y estructuras sintácticas complejas, a veces me faltaba el aire (figuradamente, claro) cuando leía. Una experiencia entre la agonía y el gozo, así podría definir lo mío con Retrato del artista adolescente.

3 abr. 2013

Próximas lecturas #3 (abril 2013)

Tras tanto tiempo sin prestarle atención a esta sección (sobre todo porque mis elecciones de lecutra han sido bastante caóticas estos últimos meses y porque pasé por una temporada de pereza in extremis a la hora de leer), he decidido recurrir de nuevo a ella. El objetivo es leer libros que me parecen interesantes, pero que también tengan que ver con los retos en los que me he propuesto participar este año. De todos modos, en caso de que alguno de ellos no se encuentre en una categoría determinada, siempre me quedará mi cajón desastre de los retos: ¡el 50 Books Challenge de GoodReads!

En primer lugar, tenemos dos obras de Shakespeare. Este cuatrimestre tengo una asignatura de análisis de textos literarios en inglés y no hace mucha falta que diga que la época del Renacimiento en Reino Unido es clave. Además, tengo también que hacer un trabajo para otra asignatura de otra de sus obras. Por ello, en abril leeré Mucho ruido y pocas nueces y El Rey Lear.

El Rey Lear entra dentro de mi reto de leer clásicos y, sinceramente, es una obra que siempre me ha llamado la atención, dado que forma parte de las tragedias más emblemáticas del genio inglés. Sobre la historia sé más bien poco, sólo que un rey (el Rey Lear) decide medio retirarse de su trabajo como gobernante y opta por repartir sus tierras entre sus tres hijas. La condición es bien simple, decir cuánto lo quieres. Sus dos hijas mayores enseguida se deshacen en halagos y exageraciones y consiguen lo que querían; pero la menor, Cordelia, que quiere de verdad a su padre, no es capaz de mentir a Lear y, ante la falta de efusividad, el rey la destierra. Cuando se da cuenta del error, es demasiado tarde y una verdadera guerra familiar por las tierras comienza a tener lugar.

En cuanto a Mucho ruido y pocas nueces, supone pasar a las comedias. En mi caso, será la primera que lea de Shakespeare y, aunque he visto comentarios sobre que no llegan a la altura de las tragedias, tampoco tienen desperdicio. En esta, una pareja de amantes intenta que otra pareja se enamore, a pesar de que su relación está marcada por los comentarios ácidos y a mala sombra de uno hacia el otro. Por cierto, que de ésta tendré que ver la película, así que esperad una reseña al respecto también.



 Por otro lado, como siempre he querido hincarle el diente a más novelas gráficas, este mes le tocará el turno a Eloísa y Napoleón, de Cristina Florido y Francisco Ruizge. No tengo ni idea de qué trata, pero me lo trajo mi madre de la biblioteca el otro día porque hacía unas semanas que había estado en la presentación y, si soy sincera, me fío de su criterio de una forma inimaginable.

Y, para concluir, como he heredado un e-book, ¡qué mejor manera que lanzarme a su uso que re-estrenarlo este mismo mes! La elección viene perfecta para el reto de leer libros en inglés. Se trata de Mr. Penumbra's 24-Hour Bookstore, escrito por Robin Sloan. ¿De dónde lo he sacado? Pues de Priscilla, conocida por su canal de youtube The Readables. Normalmente suele tener muy buen ojo para los libros y este lo ha puesto por las nubes, así que no me he podido resistir.




Y hasta aquí mis próximas lecturas. ¿Qué tenéis pensado leer vosotros este mes?