30 jul. 2012

Edipo, el juguete favorito de los dioses || "Edipo Rey", de Sófocles

Tengo varias reseñas atrasadas y, o me pongo las pilas, o llegaré hasta el punto en que me resultará imposible redactarlas todas o ni me acordaré ya de la historia que contaban. No sé a vosotros, pero a mí el haber invertido tiempo en la lectura de un libro y olvidarme de él me asusta, es haber perdido el tiempo tontamente. Ésa es la principal razón por la que escribo las entradas del blog y por la que decidí abrirlo. Creo que va siendo hora de revivirlo un poco del coma inducido al que ha estado sometido los últimos meses, donde apenas he llegado a poner nada nuevo.

Como buen inicio de esta etapa en la que me comprometo a escribir con mayor asiduidad en holdmybooks, creo que lo mejor es recurrir a un clásico entre los clásicos: Edipo Rey de Sófocles.

Edipo resolviendo el enigma de la esfinge y salvando al pueblo de Teba.

Mi primer encuentro con el escritor de la Grecia Antigua ya tuvo lugar a los 16 años, con esta misma obra, pero cuatro años más tarde he tenido que releerla y prestar más atención a su contenido. Si antes me había dedicado a hacerme una idea general de lo que contaba Sófocles y a buscar el origen del tan famoso “Complejo de Edipo”, ahora es cuando puedo afirmar que me he leído la tragedia y que la he interiorizado.

El argumento es de sobra conocido por la mayoría del mundo: Edipo, nuevo rey de Tebas, está desesperado porque una epidemia de peste arrasa su pueblo. Con el fin de descubrir qué es lo que debe hacer para poner fin a este desastre, envía a unos mensajeros a que consulten a los dioses las medidas que ha de adoptar para ello. Pronto le comunican que la catástrofe únicamente cesará cuando la muerte de Layo, su antecesor en el trono, sea vengada. Así, es preciso descubrir quién fue el asesino, pregunta que pronto halla una horrible respuesta: el mismo Edipo, desconociendo de quién se trataba, lo mató en un cruce de caminos. Por si la desgracia no fuera suficiente, también se desvela que Edipo no es sólo el responsable de la muerte del antiguo rey, sino que además, éste era su padre y la que ahora es su esposa, es su madre. A partir de este punto, la tragedia y las fatalidades del destino recaen sobre la familia real, demostrando que el ser humano jamás puede escapar del camino que los dioses marcaron para él al nacer.

Puedes leer Edipo Rey online aquí.
No importa los cientos de años que hayan pasado desde que fuera escrita en el 430 a.C., Edipo Rey sigue presentando un tema de rabiosa actualidad: las pasiones humanas y cómo éstas pueden llevar al desastre. A menudo no dejaba de resonar en mi mente la famosa frase de Romeo en la que, lleno de desesperación, grita a los cielos “¡Soy un triste juguete del destino!”. Y pronto recordaba que la línea había sido escrita muchos siglos después de la muerte de Sófocles, lo que me impresionaba todavía más. En esta tragedia, se nos presentan unos personajes que, sabedores del tormentoso porvenir que se cierne sobre sus respectivas vidas, intentan escapar de él, recurriendo a medios de lo más extremos, como matar al niño Edipo. Y sin embargo, no sirve de nada, de una manera u otra, todos terminan confluyendo y reencontrándose para cumplir lo ya predeterminado hacía años.

Pero lo que más me llamó la atención mientras leía la obra no era el poder de los dioses, sino la fuerza y la relevancia de las pasiones. Las divinidades adoptan un papel secundario, incluso terciario. Sófocles se centra en los sentimientos de cada uno de los personajes, en lo importante de sus acciones y en las consecuencias de sus decisiones. Realiza un retrato psicológico de cada uno de los componentes de la trama y lo hace de forma magistral.

No importa cuánto tiempo haya pasado, ni las diferencias generacionales, Edipo Rey es la definición, por antonomasia, de clásico de la literatura. Y eso es así de aquí al Olimpo y del Olimpo al inicio del Big Bang.

18 jul. 2012

"Quién de nosotros", de Mario Benedetti

[Puntuación: 5/5]

Sé que lo que voy a decir a continuación carece de explicación científica alguna pero, en ocasiones, creo que los libros tienen voz y son capaces de llamarnos para que los elijamos entre el resto de sus compañeros de papel. Algo así como les pasaba a los marineros con las sirenas cuando a éstas les entraban ganas de dar el do de pecho. Espero que no me toméis por loca cuando digo que Quién de nosotros emitió su canto hipnótico desde el primer momento en que me fijé en él, mientras que examinaba las estanterías de la habitación de una amiga.

Se trata, ante todo, de un libro delgadito, compuesto por poco más de cien páginas, lo que hizo que me lo leyera en el mismo día, parando únicamente para comer. Su historia gira en torno a tres personajes: Miguel, Alicia y Lucas. A cada uno de ellos les corresponde una parte del libro y, por lo tanto, cada uno cuenta desde su punto de vista cómo vive el triángulo amoroso en el que se ven sumergidos, sin llegar a hacer que la trama pierda continuidad o se nos repitan cosas que ya sabíamos. Y sí, he dicho triángulo amoroso, pero no es un triángulo amoroso cualquiera… Es algo mucho más complicado, es un cúmulo de sentimientos, de vivencias, de relaciones entre las que destacan la soledad y el amor penoso, ése que se arrastra y gime del dolor pero no es capaz de enfrentarse a sus adversarios, ése amor que se rinde ya al principio de la batalla.

Aquí el genio tras la pluma (o bolígrafo)
El papel cantante lo lleva Miguel. Es él el encargado de establecer el primer contacto con el lector y, aunque él no lo crea así, el responsable de los acontecimientos que se desarrollaron en el pasado y de los que tendrán lugar en el futuro… incluso de lo que está ocurriendo en su presente y el de los otros dos personajes. Es el núcleo de unión de los tres, cada uno de los ángulos en los que se funden los lados del triángulo equilátero que componen los personajes.

Quién de nosotros es la primera novela de Mario Benedetti. Creo que es necesario dar constancia de ello porque, ante todo, lo último que me pareció a mí mientras que lo leía es que se tratase de un autor primerizo. Yo, que hasta el momento sólo me había acercado a este escritor a través de sus versos, me dí de bruces con una prosa llena de imágenes, de delicadeza, de belleza en forma de palabras. Cada párrafo removía mi interior, lo hacía pensar, reflexionar, mantenía una conversación de tú a tú conmigo. No estaba leyendo algo que un hombre “desconocido” hubiera escrito, era un amigo el que me hablaba, el que se desahogaba contándome los horrores que la soledad en compañía había hecho en él, el dolor de verte obligada a marchar, la angustia de saber que nunca fuiste el elegido. Y no podía hacer otra cosa que no fuera compadecerme por él y prestarle mi hombro para llorar (en este caso, seguir leyendo).

En definitiva, éste se ha convertido en uno de mis libros preferidos y todo por mera casualidad. De ahí que al principio comentara lo de la voz de los libros. Había muchos más en la estantería donde lo encontré, y mucho más llamativos. A pesar de ello, el primero en el que me fijé fue en éste, vestido con su edición de tapa blanda, económica para el bolsillo del estudiante. No sé decir por qué, simplemente alargué la mano para cogerlo, leí de qué trataba, me quedé igual y decidí darle una oportunidad. Quién me iba a decir que, en realidad, el que me daba la oportunidad era el libro a mí. ¿Tengo que dar más justificaciones de por qué lo he puntuado con 5/5? Imprescindible.