29 feb. 2012

Próximas lecturas #1 (Marzo 2012)

Todos los meses hago una lista mental de los libros que me quiero leer. A veces la cumplo, otras veces no y voy arrastrando las lecturas pendientes durante meses. Sé que leer cuatro libros en un mes es bastante: un libro por semana. Pero esto sólo es una aproximación. Lo mismo logro leérmelos todos que no llego a terminar ninguno.

En marzo, las víctimas de mis cábalas literarias van a ser:
  • It's kind of a funny story, de Ned Vizzini.
  • Rebelión en la granja, de George Orwell.
  • El último encuentro, de Sándor Márai.
  • El hobbit, de J.R.R. Tolkien.
¿Qué estáis leyendo vosotros o qué tenéis pensado leer próximamente? (:

26 feb. 2012

"1984", George Orwell.

[Puntuación: 5/5]
 

Lo que hay entre 1984 y yo es una historia de amor que comenzó hace 4 años y todavía dura. La primera vez que me lo leí tenía 15 años y lo hice porque debía examinarme de él al final del trimestre. Lo escogí entre otros muchos candidatos que nos habían sido sugeridos por algo tan simple como que hablaba de un tal “Gran Hermano”. No es que sea seguidora de ese tipo de programas, es más, prefiero no ver nada antes que eso, pero me llamó la atención que se mencionara aquello, me chocó bastante. Dado que por aquel entonces llevaba bastante mal lo referente a organizar el tiempo para realizar las tareas del instituto, terminé leyéndome del tirón más de la mitad del libro el día antes del examen. Pero aún así me encantó y supe que aquella lectura me acompañaría para siempre. Me hizo reflexionar sobremanera sobre el importante papel que juega la información y la Historia en nuestras vidas y lo fáciles que son de manipular sin que nos demos ni cuenta. Cómo obviamos a veces el conocimiento cuando es un pilar fundamental en nuestra formación como personas. De hecho, desde entonces, siempre he dicho que 1984 era mi libro favorito. 

Mi edición de 1984.
En consecuencia a esto último, se me ocurrió leerlo de nuevo cuatro años después, para comprobar si todavía seguía gustándome tanto como antes o si me había dejado llevar por la emoción del momento y el haber descubierto una literatura más inteligente y de carácter más político. Eso sí, si algo tenía claro es que en esta ocasión iba a tomármelo con calma, iba a saborear cada uno de los capítulos de esta historia. Me alegro mucho de haberlo hecho porque he descubierto detalles que pasé por alto en la primera lectura, he comprendido mucho mejor a los personajes, pero sobre todo, no he podido evitar sentir cierto nudo en el estómago de pensar que esa realidad que Orwell nos plantea en la que todo está dominado por el Partido y donde las personas cada vez son más ignorantes y, por lo tanto, más maleables, no dista tanto del mundo en el que vivimos. Quizá en 1984 todo esté un poco más exagerado pero, a grandes rasgos, las similitudes son abrumadoras. El conformismo de cada uno de los ciudadanos de Oceanía (que es el continente en el que transcurre la acción), que asumía que si el Partido decía que algo era así, entonces debía ser verdad. El poco interés de Julia por todo aquello que no le afectara a ella, dándole igual cualquier manipulación que se hubiera podido hacer, siempre y cuando no tuviese nada que ver con su persona. El mantenimiento de una guerra constante para evitar que el pueblo se diera cuenta de que el verdadero enemigo no se encontraba en los países extranjeros sino en su propio Gobierno. La batalla interior de Winston por hacer lo correcto o hacer lo que se espera de él, el cuestionarse constantemente si en realidad está loco por no comulgar con el pensamiento del Partido, su necesidad de demostrar que todo es una mentira, que debemos abrir los ojos y no dejar que nos engañen así como así, que, unidos, el poder ya no recae sobre unos pocos, sino que vuelve a donde siempre debería haber estado, en las manos del pueblo. El muro con el que siempre se choca el pobre de Winston: la fe ciega en el Gran Hermano de los otros “camaradas” y la falta de consciencia de los “proles” sobre lo que en verdad está sucediendo. 

Y es que Winston Smith es un personaje redondo, un personaje que representa una serie de ideales que no todo el mundo tiene y que, además, está dispuesto a defender hasta el final. Desde el momento en que acepta que algo no marcha bien con el sistema político y social en el que vive, comienza a crecer y a desarrollar su propia forma de pensar, cada vez más crítico y más sediento por saber la verdad de lo ocurrido, no sólo en el presente, sino también en el pasado. No le importa poner en riesgo su vida si consigue hacer ver a otra persona que todo eso es una mentira, que en realidad, son simples marionetas cuyos hilos son movidos por unos pocos señores que viven en la abundancia mientras los demás se ven obligados a malvivir. Pero con Winston, Orwell no creó ni mucho menos a un héroe que no le teme a nada. De hecho, en los últimos capítulos se aprecia perfectamente que, finalmente, es un ser humano, con sus temores y sus flaquezas, que no tiene una voluntad de hierro como puede parecer en un principio y eso es lo que más me gusta del personaje, que es una persona real

Por si la historia no fuera suficiente, el estilo literario de George Orwell es impecable, sin dejar de ser elegante a la hora de escribir, narra los hecho sin adornarlos excesivamente, dejando claro que lo que le interesa es transmitir una historia, una serie de ideas, y que la forma en la que estén escritas es algo secundario, si bien, de extrema importancia para atrapar la atención del lector. 

1984 es una novela extraordinariamente inteligente que, una vez acabada, no queda olvidada en una estantería hasta el fin de los días, sino que te acompaña siempre, para bien o para mal. Termina formando parte de ti. Una lectura obligada, vaya.

22 feb. 2012

"Si tú me dices ven lo dejo todo... pero dime ven", Albert Espinosa

[Puntuación: 1/5]


¿Por dónde empezar? Cometí un error al gastarme el dinero en el libro. El autor parece una maravillosa persona pero a la hora de escribir, deja mucho que desear... Y es que todavía no alcanzo a comprender cómo es posible que haya vendido tantos ejemplares. 

No sólo el estilo a la hora de escribir es bastante "regulero", por no decir malo, sino que además la historia es un constante ir al pasado y dejar sin contar cosas para contarlas después cuando ya has perdido el hilo, todo muy al estilo de una montaña rusa, y, si bien me encanta ese tipo de atracción, las prefiero en las ferias y no en la estructura de un libro. Además, se supone que todo gira en torno a la desaparición de un niño y que a raíz de eso el protagonista va recordando su infancia y adolescencia, pero a la hora de la verdad, decide resolverlo todo haciendo "chimpún" y si te he visto no me acuerdo. No explica nada, simplemente pone un momento sensiblero y parece que con eso ya está todo arreglado. Y es que si cabe destacar algo de la historia –que no por ello es algo bueno- es la sensiblería y los momentos ñoños que la inundan así como la inmensa cantidad de cabos sueltos que deja. 

Me siento bastante decepcionada, como si me hubieran timado como lectora. Mis expectativas no eran excesivamente altas con este libro, pero no me esperaba esto. Me ha dejado muy mal sabor de boca. De hecho, de haber sido más largo, es muy probable que ni siquiera lo hubiera terminado, lo habría dejado abandonado por los siglos de los siglos. Ni qué hablar tiene que conmigo no cuente en el caso de que haya segunda parte (cosa que dudo). Querido Albert Espinosa, este ha sido el comienzo y el final de nuestra relación. Una y no más, Santo Tomás. 

Que sí, que tiene frases muy bonitas y profundas, pero es que un buen libro (incluso uno mediocre) no se hace sólo a base de citas que puedas subrayar, es necesaria una historia coherente y un poco más profunda. Trabajárselo más, vaya. Además de que la impresión de estar siendo aleccionada moralmente no se me iba en ningún momento de la lectura, y a mí, los finales morales, o son sutiles, o no me gustan nada de nada. 

Eso sí, sin lugar a dudas, lo que menos me ha gustado del libro es haber pagado por él.

18 feb. 2012

"Ampliación del campo de batalla", Michel Houellebecq

[Puntuación: 3/5]

Empezar a leer un autor nuevo siempre es algo emocionante, nunca sabes exactamente qué puedes esperar de él, si cumplirá tus expectativas, si las rebasará o, en el peor de los casos, si no llegará a ellas. Quizá lo más recomendable es comenzar por el libro que más prestigio parezca tener de todos los que ha escrito y, sin embargo, con Michel Houellebecq algo me decía que era mucho mejor leer sus novelas en orden cronológico. Ampliación del campo de batalla es la primera de las que ha escrito hasta el momento y la única que me he leído, por ahora. 

La historia se centra en un ingeniero informático de 30 años y cada minuto que pasa en su vida es como un ladrillo que se añade a la carga que lleva sobre sus espaldas, está cansado de esa existencia, de la gente que lo rodea, de su trabajo. Y hasta ahí puedo contar sobre el argumento, porque no hay mucho más. 

Ésa es una de las mayores pegas que le puedo poner al libro: que no llega a pasar nada definido hasta el final. La primera mitad de la novela es tan sólo un relato aburrido del protagonista que se ve obligado a viajar por cuestiones de trabajo para vender un programa informático a un determinado cliente, y si bien cada palabra destila esa sensación de desprecio y crítica hacia la sociedad, no es suficiente para captar la atención del lector, al menos la mía. Me costó horrores llegar hasta la tercera parte del libro, y si no desistí antes fue porque sólo tiene 174 páginas y me niego a que una historia así de corta me venza. Eso sí, después de aquello todo es coser y cantar. La cosa se anima mucho más, y parece que se le da una razón a los actos del protagonista, que hasta el momento me habían parecido de lo más aleatorios. 

De todos modos, y dejando a un lado los hechos narrados, que pueden gustar más o menos, y con los que sospecho que no he llegado a conectar por cuestiones de diferencia de edad (y es que 11 años de diferencia con el personaje son muchos años en cuanto a lo que se refiere a tener una visión del mundo u otra), Michel Houellebecq tiene una técnica especialmente buena. Esperaba florituras y metáforas retorcidas y he encontrado todo lo contrario: una pluma cruda y directa que no se corta a la hora de decir lo que piensa. Un autor provocador que -¡al fin!- no se queda en mera mala educación. Y es que mientras que leía no podía evitar pensar en lo bien escrito que estaba el libro y lo mucho que eché esto de menos al leer a otro francés, muy amigo del propio Houellebecq: Frédéric Beigbeder. Hace tiempo me leí su El amor dura tres años y creí morir del horror: ¿desde cuándo transgresor es sinónimo de soez? A partir de entonces, desarrollé un pánico enorme hacia aquellos que escriben de una forma más agresiva de lo normal, menos mal que me he encontrado con Monsieur Michel, que me ha hecho volver a apreciar ese tipo de estilo. 

Porque con lo que me quedo de esta lectura, no es con la historia en sí. No. De hecho casi se me ha olvidado de lo insulsa que es. Lo verdaderamente bueno de Houellebecq es su voz como narrador, que deja huella y despierta una inmensa curiosidad. Por una vez me da igual sobre lo que leer, sólo sé que quiero seguir leyendo a este autor, aunque le dé por contar cuál es su rutina matutina o lo que cenó la noche anterior. El próximo, por no perder lo de leer su bibliografía según fue publicada, es Las partículas elementales. No creo que haga falta que diga las ganas tremendas que tengo de sumergirme en sus páginas.

14 feb. 2012

1Q84, de Haruki Murakami.


[Puntuación: 4/5]

Llevaba mucho tiempo queriendo hincarle el diente a algo de Murakami y lo que tenía más a mano era 1Q84 porque me lo regalaron hace unos meses.

Ya había leído varias críticas del libro con anterioridad, y la verdad es que lo dejaban en bastante buen lugar, tanto a la historia como al autor. En cierto modo, lo comencé un poco condicionada, esperando una gran novela. Y, por una vez, mis expectativas se han cumplido.

Al principio no conecté mucho con los personajes, pero la forma de escribir de Murakami es muy llevadera y, aunque no sepas muy bien qué está ocurriendo, sigues leyendo porque tienes la impresión de que, de un momento a otro, todo puede dar un giro de 360º. Para cuando te quieres dar cuenta, ya les has cogido cariño, tanto a Aomame como a Tengo, los dos protagonistas. Y entonces aparecen personajes secundarios que, si bien no son los principales, juegan un papel fundamental dentro del desarrollo de los acontecimientos, y cada vez ansías con más ganas que aparezcan y hagan algo. Tengo en mente a Fukaeri, que desde el primer momento en que aparece en escena me hechizó. No sé cómo, pero hay algo tan misterioso en ella que atrae al lector como un imán.

Pero no perdamos de vista la historia en sí, los acontecimientos que narra. Por un lado se encuentra toda la trama de misterio, rodeada de un halo sobrenatural, de una fuerza extraña que desafía cualquier cosa a la que estemos acostumbrados. La lítel pipol es el giro maestro de la novela, algo que parece ser sólo un sueño en el mundo real pero que en el mundo de 1Q84 es completamente posible. Y por si esto fuera poco, Haruki Murakami no descuida ni en un sólo momento el desarrollo y la evolución psicológica de sus personajes, mostrando que son personas “normales y corrientes” (aunque no estén dentro de lo que nosotros podamos considerar como “normal”)a las que los hechos que están experimentando les contrarían sobremanera, y que están asustadas como tú o yo podríamos estar en esa situación.

Por no hablar de la soledad que los rodea en todo momento, como si se tratase de un frío que les cala en lo huesos y no los abandona por más capas de ropa que se coloquen encima. Sigue ahí, impasible, y aunque ellos se acostumbren a las temperaturas bajo cero, eso no cambia el hecho de que el helor se ha apoderado de ellos y sólo podrá esfumarse cuando encuentren esa hoguera que tanto anhelan y que parecen no encontrar, a pesar del paso de los años.

La única objeción que puedo hacerle al libro es que, en ocasiones, me daba la impresión de estar leyendo párrafos que eran puro y simple relleno, datos insignificantes que no aportaban nada a la historia. Nunca he tenido mucho interés en saber qué es lo que otros se preparan para comer o cuál es su rutina antes de irse a dormir. Pero vamos, minucias que no tienen importancia si observamos el libro como un todo.

12 feb. 2012

Nuevo en la estantería #1 (Christmas edition)


Sí, ya lo sé. Es febrero y las Navidades quedaron atrás hace un mes... pero más vale tarde que nunca, ¿no? Y es que no me podía contener a enseñaros los maravillosos regalos que recibí de mi familia. Como podéis ver, todos están en inglés. No es que sea una casualidad, es que en esas fechas siempre (bueno, desde hace unos años) solemos hacer algo excepcional y pedir regalos por internet, y dado que, en mi caso, lo que iban a caer eran libros, decidí hacer una lista con aquellos que me gustaban y que aquí, en España, eran casi imposibles de encontrar. Lo que no me esperaba era que me trajeran todos... con uno ya me habría dado con un canto en los dientes. En fin, que no me puedo quejar de familia, vaya.

Vistos más de cerca, son los siguientes:

  • You Against Me, de Jenny Downham: la edición es de tapas duras, preciosa. En cuanto a la historia, si mal no recuerdo, trata de un chico y una chica que se enamoran pero que no pueden estar juntos porque el hermano de ella es sospechoso de haber abusado de la hermana de él. Contado así parece una historia de amor cutre, pero de haber sido así, no me la habría pedido ni de broma. Los resúmenes de libros no son lo mío.
  • Will Grayson, Will Grayson, de John Green y David Levithan: tratándose de John Green, cualquier cosa es buena y, aunque no me he leído ninguno de sus libros todavía, estoy segura que la fama que le precede no es en vano. En cuanto a David Levithan, tres cuartos de lo mismo. Dos titanes del género YA (Young Adult) en un mismo libro. Creo que es una buena forma de empezar a leerlos.

  •  The Language of Flowers, de Vanessa Diffenbaugh: este libro fue la gran sorpresa. Mi hermano me lo regaló porque le pareció que me gustaría. No sé muy bien de qué va, supongo que me lo tendré que leer para saberlo porque lo que pone en la contraportada no es muy esclarecedor. Eso sí, la edición es preciosa.
  • It's Kind of a Funny Story, de Ned Vizzini: este título ha estado en mi lista de deseos durante años. Básicamente trata de un chico adolescente que se intenta suicidar y termina en un centro psiquiátrico donde conoce a varias personas que cambiarán su vida. Y me parece, aunque no lo sé con seguridad, que está basado en la experiencia del propio Ned Vizzini. [RESEÑA]


  • The Virgin Suicides, de Jeffrey Eugenides: libro en el que se basó Sofia Coppola para hacer la película, una de las que más me gustaron el año pasado (aunque ya tenía sus años). Me parece que en castellano también está editada la novela pero... ¡Ay! Prefiero leerme las versiones originales antes que las traducciones.
  • Fight Club, de Chuck Palahniuk: no diré nada sobre la trama. Quien haya visto la película de El Club de la Lucha (una de mis favoritas) ya sabrá sobre qué versa la historia. Y si no, no sé a qué esperáis para verla o leeros el libro, porque conociendo a David Fincher (el director de la adaptación), seguro que respetó la historia de la novela de forma meticulosa. [RESEÑA]
  • Mysterious Skin, de Scott Heim: otro libro del que se hizo película. Esta vez no la he visto, principalmente porque conocí de su existencia a raíz del libro, así que en cuanto lo lea, la veré y os comentaré qué tal. Con respecto a la historia de Mysterious Skin, sólo diré que cuenta lo que les ocurrió a dos chicos que comparten un pasado muy oscuro, aunque ellos todavía no se acuerden de ello.
Y hasta aquí el primer "En la estantería". ¡Nos vemos en el próximo! Que, además, tendrá todos los libros (o la mayoría de ellos) en castellano (:

Un comienzo.

Foto sacada de aquí.


Desde que empezó el año llevo dándole vueltas a la idea de crear un sitio en el que dejar constancia de una de mis pasiones: la lectura. O los libros en general. Pero no me decidía muy bien por cómo hacerlo. Con anterioridad había tenido blogs pero, para qué engañarnos, la constancia no es uno de mis puntos fuertes en este tipo de cosas y, o bien los dejaba abanadonados, o bien se volvían en un cúmulo de cosas tan variopintas que dejaban de tener sentido como un todo (aunque, en cierto modo, eran una especie de representación de mi mente).

Lo que quiero decir es que, finalmente me he decidido a crear este blog. Para hablar de libros y cosas relacionadas con ellos. No sé con qué regularidad escribiré, pero seguro que lo haré. ¿Que por qué estoy tan segura? Muy fácil: aunque sólo ponga reseñas, eso ya es algo que hago con regularidad cada vez que me termino un libro. Sólo supondría copiar y pegar.

Aún así, he de decir que tengo varias ideas para que no quede tan aburrida y monótona esta bitácora virtual. Al menos, para que no me aburra a mí, que tengo que escribir en ella.

Así que, sin más preámbulo, ¡bienvenidos a holdmybooks!